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Probamos la Yamaha MT-09, el empuje trifásico

30 de Mayo de 2014

Probamos la Yamaha MT-09, el empuje trifásico

Cuando desde Flick-Moto, el distribuidor autorizado de Yamaha en la provincia de Las Palmas, nos propusieron probar la nueva MT-09, nos anticiparon algo sobre la sorpresa que nos aguardaba, aunque después de haber probado prácticamente todas las naked medias polivalentes de dos, tres y cuatro cilindros del mercado, no nos esperábamos que una fábrica japonesa pudiera poner sobre la mesa un producto tan revolucionario, eso suelen hacerlo las marcas de la vieja Europa.

 

Yamaha ha buscado dar respuesta a un mercado que ha sufrido una gran evolución en la última década. Un mercado que ha tenido que adaptarse al cambio que supone dejar de despachar motos -daba igual el tipo o la cilindrada- a intentar vender modelos asequibles, sin carenado y más amables con el usuario. Con esto se ha conseguido inundar el mercado con asequibles naked medias que son buenas tanto para el día a día, como para la escapada del fin de semana con los amigos para hacer unas curvas. Unas motos que sin embargo adolecen en muchos casos de algo fundamental para el apasionado de la moto, el carácter. Y es que la firma de Iwata ha puesto en este modelo la misma magia que hizo revolucionarias a motos tan innovadoras como la RD350LC, la YZF R-1, la VMax o la mismísima Super Ténéré, que tanto entusiasmaron a motoristas de todo el mundo.

 

La MT-09 tiene el mismo diseño de familia de toda la saga, aunque con rasgos más radicales e incluso con cierto aire gamberro. Su aspecto, a pesar de su pequeño tamaño, es imponente. Es estrecha, sobre todo en la zona donde debe serlo, en la vertical en la que caen tus piernas, y compacta, un aspecto que queda más resaltado por su minimalista zaga y por el escape integrado en la parte baja de la moto.

 

Su diseño rezuma originalidad. En la parte delantera monta un faro trapezoidal colocado, como está ahora de moda, muy abajo. Como dos orejas, en los laterales, sobresalen  los intermitentes, de tulipa blanca-translucida. Vista desde atrás, el manillar alto, cónico, plano y ancho, en color plata, se asemeja más al de una trail o supermotard que al de una naked estándar. Las botones, al igual que las piñas, son muy discretas. Los espejos confeccionados en plástico negro de forma romboide quedan muy bien situados y eficaces, y no acusan vibraciones. Un diseño que so se pelea con la eficacia, por fin. 

 

El cuadro de instrumentos, asimétrico por cierto, caído a la derecha, es totalmente digital, pero con toda la información posible, incluido el ya imprescindible ordenador de a bordo que nos ofrece información de consumo, velocidad, revoluciones, nivel combustible, indicador de marcha engranada, odómetro total y dos parciales, modo de conducción seleccionado y hasta la temperatura ambiente y de motor. La única pega es que no se pueda accionar desde el manillar.

 

Aunque ya entraremos en su aspecto funcional, estéticamente la dorada horquilla invertida de 41 mm junto al guardabarros delantero pintado en el color de la carrocería le confieren un aspecto elegante y diferenciador a la Mt-09. Otro toque de elegancia lo vemos en la pintura del depósito, con esa franja blanca y plateada que rompe la redondez del mismo. A ambos lados encontramos una tomas de aire con el logo de la marca, que algo más voluminosas hubieran incrementado su aire gamberro y musculoso.

 

Abrazado por el liviano chasis de doble viga de aluminio pintado en color plata, el motor tricilíndrico queda al desnudo casi en su totalidad, con el radiador por delante y los colectores de escape niquelados, totalmente a la vista al igual que el resto del escape que termina justo debajo de un impecable basculante asimétrico tipo banana. Un basculante bonito, realmente bien acabado y con la calidad habitual de la marca de los diapasones, que es gobernado por un amortiguador multirregulable que va anclado al chasis en posición horizontal y que cuenta con la progresividad que le otorgan las bieletas. La óptica trasera muy moderna, una tira de diodos led con forma de fleca en ambos extremos. De dimensiones muy contenidas, al igual que el resto del colín y en minimalista soporte de matrícula.

 

Para su motor, Yamaha ha recurrido a un concepto de motor de tres cilindros permite combinar lo mejor de los motores de dos cilindros en paralelo y lo mejor de los cuatro cilindros en línea, en teoría. Un motor totalmente nuevo, conectado con el puño mediante “ride by wire”, y que se prevé que equipen más modelos nuevos y diferentes a partir del próximo año. El nuevo tricilíndrico de Yamaha emplea el sistema Crossplane y conductos de admisión irregulares, con 12 válvulas, refrigeración líquida y 847 cc, que rinde una potencia de 115 CV a 11.500 rpm y un par motor de 87 Nm A 8.500 rpm. Mucho par a priori, pero de eso hablaremos más adelante.

 

Respecto a la parte ciclo, el chasis es otro de los elementos innovadores de la MT-09. Un ligerísimo doble viga de fundición de aluminio, atornillado en la zona de la pipa de dirección. Las suspensiones Kayaba en ambos casos, están compuestas por la mencionada horquilla invertida delantera de 41mm y un monoamortiguador horizontal en la parte trasera. Existen opciones de regulación en ambas. Para la frenada, Yamaha ha confiado en un doble disco delantero de 298mm mordidos por pinzas de una sola pieza Sumitomo de anclaje radial y un simple disco trasero. La MT-09 es cortita, tiene una distancia entre ejes de 1440 mm, y sus llantas montan unas ruedas de medida 120/70 -17 en el tren delantero y 180/55-17 en el trasero.

 

¡Soy el amo! Esa es la primera impresión que te llevas al subirte a su asiento. Con mi culo a 815mm del suelo, mis pies apoyan todo lo necesario para las maniobras en parado. El manillar es ancho y colocado de tal manera que se asemeja al de una supermotard… Control total. Las dimensiones del motor son ajustadísimas y entre tus piernas, la nueva tri de Yamaha se siente como una moto mucho más ligera de lo esperado. Me da la impresión de ir sobre una moto de cilindrada mucho menor; hasta que su motor comienza a empujar, claro.

 

 

Cuando bajas la palanca de arranque, ya no hay botón, el motor cobra vida con un funcionamiento tan suave que es apenas perceptible, si no fuera porque ver la aguja del cuentarrevoluciones. El tricilíndrico dispone de eje de equilibrado que minimiza las vibraciones. En el cuadro de instrumentos se enciende por defecto el símbolo “STD” o modo estándar que resulta ser uno de los tres modos de entrega de potencia del motor. Además están disponibles, con sólo pulsar incluso en marcha, con el gas cerrado, sobre el botón de la piña derecha, los modos “A” que ofrece una entrega más agresiva, y el modo “B” que la dulcifica.

 

Primer golpe de gas para salir y descubres que un sonido gutural, casi primitivo, emana del escape. Me gusta. La sensación cuando aceleras se parece más a un “tetra” que a un “bi”. Eso sí, con un sonido más broco y con más carácter. La sensación es de control total gracias a la posición de las manos y a su ligereza y dimensiones contenidas, sobre todo en la zona de unión entre el asiento y el depósito. A medida que pasan los kilómetros comenzamos a cogerle el feeling a la MT-09. La adaptación al acelerador sin cable es rápida, pero a bajas vueltas y aunque parezca disparatado, el modo que más nos ha gustado es el “A”, sobre todo por su relación directa e intuitiva entre motor, asfalto y mente. El “B” está bien, pero aún soy joven. Y el modo estándar… está ahí. Anda que no se nota que ya teníamos ganas de probar una “nakedmediapolivalente” con auténtico carácter.

 

Circulando en ciudad, con paradas frecuentes y metidos en faena entre la algarabía que supone el tráfico en hora punta, justo en este momento, y ni un minuto más, optamos por el mapa “B” de los disponibles. Nos permite ir algo más relajados y zigzaguear entre los coches con soltura. El empuje a bajas vueltas es muy controlable y sabes que siempre puedes disponer de ese empujón que te saque fulminantemente de cualquier situación complicada. La postura es muy cómoda. Relajada y con una buena visión de lo que ocurre delante de ti. Las estriberas están situadas donde cualquiera las pondría; en un emplazamiento que busca la practicidad. Aparcar  de frente o marcha atrás no supone ningún problema. Puedes ayudarte remando con los pies a pesar de no ser apto ni para base de un equipo de baloncesto infantil.

 

En Canarias tenemos algo que no sabemos valorar, y es que a menos de 5 minutos de la casa de cualquiera de nosotros,  disponemos del mejor entorno que podamos imaginar para disfrutar tomando curvas con una moto… Y esa cualidad de nuestra tierra hay que aprovecharla, ¿no os parece? Pues nosotros lo hicimos, ¡vaya si lo hicimos!, a lomos de la Yamaha MT-09. Como nos decía Javier Oramas, el encargado de entregarnos la moto: “Parece que la MT-09 está diseñada para las carreteras de Canarias…” En estas lides, ni que decir tiene que, directamente al arrancar el tricilíndrico, optamos directamente por el modo “A-disfrutar”. Cada vez más acoplados a la agresiva MT disfrutamos de la suavidad de todos sus mandos, de la precisión de su cambio -aunque algo ruidoso debido a su juventud- y de la precisa conexión entre alma y asfalto.

 

Tramos de curvas con buen asfalto como el que va de Agüimes hasta Santa Lucía se convierten en un idílico escenario para el disfrute, sin necesidad de hacer locuras, a los mandos del nuevo miembro de la familia MT. Es una gozada sentir como cada caballo de potencia llega al asfalto en el mismo instante en que tu mente lo pide, sin intermediación alguna que le reste precisión. La moto va siempre por donde tú la marcas. Siempre. Si así lo quisieras, podrías hacer este tramo completo en cuarta velocidad porque la exquisitez que ha conseguido Yamaha combinando un motor de tres cilindros con el calado del cigüeñal “Cross-plane”, permiten salir con desahogo de cualquier curva desde sólo 2.500 rpm.  El motor, uno de los mejores argumentos de venta de esta MT-09, es muy generoso. Desde abajo empuja con contundencia, pero a partir de la parte media, sobre las 4.000 rpm, más vale que te agarres fuerte al manillar porque comienza el espectáculo. Y no hace falta apurar las rpm  hasta los cinco dígitos, en la zona que va entre 2.500 y 8.000 rpm, encontrarás todo lo necesario para satisfacer todas las inquietudes que puedas desear, ¡con la ropa puesta!

 

Pero una moto no es solo motor, si la parte ciclo no está acorde, mal vamos. No es el caso de la MT-09. El funcionamiento del chasis es, por resumirlo, sólido, noble y predecible. El único pero que le podemos poner es que, por la posición del manillar, más alto de lo habitual, necesitas algo más de “cintura” para iniciar la entrada en la curva. Algo a lo que te habitúas inmediatamente y te lleva a bailar sobre las curvas a golpe de caderas, una sensación realmente placentera. El tacto en las trazadas, unido al empuje preciso y directo del motor, consigue que cada minuto sobre esta nueva Yamaha lo pases realmente bien. Tanto la horquilla invertida como el amortiguador pasan desapercibidos porque su funcionamiento es siempre correcto. Ni un reproche en toda la prueba. Y a la hora de detenernos, la frenada es excepcional. Como anticipamos durante la prueba a nuestros seguidores de “Twitter”, no encontrarás en el mercado nada que frene mejor por el precio de la MT-09. Contundente pero cierto. Es una frenada potente pero con buen tacto, muy modulable, y te permite controlar y dosificar tanto las frenadas bruscas como las más suaves que precisan es tacto tan preciso, como cuando tienes que corregir una trazada acariciando el freno… Y además, nuestra unidad de pruebas, equipaba un plus de seguridad con el sistema ABS. 

 

Yamaha, aunque ha tardado algo más que otras marcas, ha dado un giro a sus productos buscando a un tipo de motorista diferente, ni mejor ni peor, sólo diferente. Y ha apostado por una moto que ofrece algo distinto a las demás. Atractiva, transgresora y cargada de tecnología. Una moto asequible que atraerá a un variopinto segmento de usuarios, porque seducirá tanto al motorista experto harto de motos demasiado caras o demasiado exigentes o con demasiada personalidad (así lo llaman algunos), como al que busca salirse de la norma con una moto que le aporte algo diferente. Una moto fresca, desenfadada y que esconde excitantes secretos que te cautivarán con sus aportaciones a la subida de tu bilirrubina. Su relación peso/potencia, su facilidad de conducción y su postura, que aúna lo mejor de una trail con una naked, terminarán de convencerte de que la MT-09 puedes ser tu próxima moto.

 

Ya la echo de menos…

La dejé ayer en el concesionario y ya la echo de menos. Porque la MT-09 es una moto que deja huella, como esos amores de verano que vives intensamente y que permanecen para siempre en tu recuerdo como algo idílico. Aún recuerdo esa sensación de bailar con ella entre curva y curva, moviendo suavemente las caderas de forma cadenciosa. Su sensación de seguridad a la hora de llagar apurado a la siguiente curva. Añoro la nobleza de su chasis en las grandes tumbadas o en los cambios bruscos de trazada. Pero sobre todo echaré de menos el empuje riguroso y preciso del mejor motor tricilíndrico que he probado hasta la fecha… ¿Me dejarán probarla de nuevo?

 

Unidad de pruebas cedida por Flick-Moto, Concesionario Oficial Yamaha en Las Palmas

 

Precio Yamaha MT-09 7.899 euros (Tarifa mayo de 2014 - Incluye matriculación)

Precio Yamaha MT-09 ABS 8.599 euros (Tarifa mayo de 2014 - Incluye matriculación)

Precio Yamaha MT-09 Street Rally 8.599 euros (Tarifa mayo de 2014 - Incluye matriculación)

 

Casco utilizado en la prueba gentileza de Suomy. VER DETALLES

 

 Prueba realizada por el equipo de  Canariasenmoto.com

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