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Probamos la Triumph Tiger Sport 1050, asfáltica sin complejos

18 de Diciembre de 2014

Probamos la Triumph Tiger Sport 1050, asfáltica sin complejos

La Tiger Sport 1050 es la punta de lanza de una gama de motos que está por llegar

Parece que Triumph no quiere dejar ninguna fisura en su amplio catálogo de modelos y ahora se suma una nueva pseudotrail con una orientación eminentemente asfáltica y un comportamiento más cercano al de las naked sport que al de una moto trail.

 

Como bien nos indicaban en Triumph Canarias, el distribuidor oficial de la marca en Las Islas que nos cedió la moto para esta prueba, la Tiger 1050 Sport es un modelo totalmente nuevo que nada tiene que ver con la anterior versión. Diseñada como infatigable devoradora de kilómetros, hemos podido comprobar que es una máquina que se adapta como un guante a las exigencias de los ruteros de las islas que no renuncian a una conducción deportiva cuando la ocasión es propicia.

 

El apellido Sport es un buen indicador de lo que nos esperaba en la prueba. De trail sólo tiene un par de características; sus suspensiones de largo recorrido y su cómoda postura de conducción. El resto, poco tiene que ver con lo que se espera de una trail. Pero no nos engañemos, la mayoría de los propietarios de motos trail no han pisado jamás fuera del negro asfalto, o como mucho el grisáceo cemento de algún camino vecinal.

 

En la fábrica de Hinckley lo tenían muy claro: ¿Por qué no aprovechar las posibilidades de una trail para hacer una asfáltica total? Y es que son muchos, por no decir la mayoría de los adictos a los viajes en moto, los que eligen este tipo de motos por sus excelentes cualidades ruteras para hacer el viaje de su vida. La mayoría de las carreteras que recorremos distan mucho de ser las ideales.  Tienen baches, agujeros y en algunos casos, hasta trincheras, y para eso, lo mejor es un manillar ancho, que te de un gran control sobre la dirección, y unas suspensiones con un recorrido “de mundo real”.

 

Y como el catálogo de modelos de la firma británica es extenso, para tener una buena base, echaron mano de un modelo con prestaciones deportivas como es la Speed Triple, con la que comparte motor, debidamente adaptado a las exigencias de la nueva orientación -se ha rebajado su potencia hasta los 125CV aumentando el par a bajo y medio régimen- y caja de cambios, aunque con unos desarrollos algo más cortos.

 

El chasis, totalmente nuevo, es mucho más rígido y nada tiene que ver con el de la anterior Tiger Sport. Ahora dispone de unas cotas con una orientación más deportiva ayudado por unas rígidas suspensiones regulables. El basculante mono brazo también se ha renovado totalmente, al igual que el escape, acorde con la renovación estética general de la moto. Y las llantas, de 17 pulgadas, montan unos generosos 120/70-17 delante y 180/55-17 detás; toda una declaración de intenciones.

 

Estéticamente la Triumph Tiger Sport 1050 tiene una pinta fantástica, sobre todo en la tonalidad “diablo red” de nuestra unidad de pruebas. Es agresiva aunque sin rayar en la excentricidad de algunos modelos. Algo que por otra parte le servirá para no pasar de moda a las primeras de cambio. El frontal, con doble óptica halógena, es elegante, afilado y limpio, aunque se echa en falta una cúpula algo más efectiva, estética y dinámicamente. La línea que definen el depósito, el asiento y el colín trasero, es una evidente y acogedora invitación a disfrutar de kilómetros y kilómetros de diversión. La combinación de tonalidades, del vivo rojo al apagado negro, y la nueva salida de escape, con un basculante mono brazo que deja al descubierto la llanta, completan un conjunto moderno y con aires deportivos.

 

El motor, como decíamos anteriormente, deriva del tricilíndrico de 1050 cc, 12 válvulas y refrigeración líquida de la Speed Triple, aunque modificado para reducir la potencia a “sólo” 125CV y aumentar el par hasta los 104 Nm a sólo 4.300 rpm, buscando con ello una entrega de potencia centrada en la parte baja y media del tacómetro. El sistema de escape también ha sido modificado, al igual que las entradas de aire para mejorar la respiración del tricilíndrico.

 

Respecto al bastidor, fabricado en ligero aluminio, se ha buscado un mejor dinamismo a la vez que se ha recortado la distancia del asiento al suelo para favorecer a los usuarios de menor talla. También se ha reforzado estructuralmente para soportar mejor el peso de piloto + pasajero + carga -hasta 220 kilos- buscando una mayor estabilidad a plena carga en su clara orientación de moto viajera. El basculante, junto a las estriberas, dos de los conjuntos más atractivos y refinados de la 1050 Sport, son otra clara muestra del mimo que la fábrica británica ha puesto en este modelo. Para la suspensión delantera se ha confiado en una horquilla invertida Showa de 43 mm y 140 mm de recorrido que es regulable en precarga, extensión y compresión. En la trasera, encontramos un mono amortiguador también Showa de 150 mm de recorrido, regulable en precarga y extensión. Para detener la Tiger Sport, en Triumph han elegido, delante, dos discos de 320 mm son mordidos por pinzas de anclaje radial de cuatro pistones de la marca Nissin, y un único disco de 255 mm, frenado por una pinza de dos pistones, también Nissin, detrás. El sistema de frenos ABS viene de serie y además, es desconectable. ¿Se puede pedir más?

 

Mido 167 centímetros y estoy encaramado a los mandos de la Tiger 1050 Sport. No he necesitado contorsionarme para subirme -asiento a 830 mm del suelo- ni para sentirme cómodo y seguro sobre la moto. El manillar es ancho. Con control sobre la rueda delantera. Y el cuadro de mandos, accionable desde el puño izquierdo –algo que debería ser obligatorio- nos ofrece toda la información que necesitamos conocer. Una gran pantalla LCD nos ofrece una completa información, a saber; velocímetro, reloj horario, temperatura del motor, nivel de combustible, cuentakilómetros total y dos parciales. El tacómetro, como mandan las buenas costumbres, es analógico y su lectura es intuitiva y legible con un solo golpe de vista.

 

Arrancamos. El típico silbido de la distribución de los tricilíndricos de Hinckley impregna el ambiente. Con suavidad. El suelo está mojado, metemos primera y soltamos el embrague. Dulce, su comportamiento es muy dulce. Primeros kilómetros con una moto nueva, sobre asfalto mojado y por una carretera casi desconocida para mí. Todo bajo control. La Tiger Sport funciona de maravilla a bajo y medio régimen con una entrega muy progresiva. De momento prestamos toda nuestra atención a adaptarnos y en llevarlo todo en orden para ir sobre seguro. La Sport te ayuda, no te preocupes. Los frenos, dosificables y con potencia más que suficiente para detener los 235kg de la moto más los del piloto.

 

¡Comienza el festival Tiger Sport!

Ponemos rumbo al sur de la isla de Tenerife huyendo de la lluvia que arrecia con fuerza en casi toda la isla y llegamos por la antigua carretera general del sur a una zona de curvas enlazadas y ratoneras donde el asfalto ya se ha secado. La parte ciclo es un bloque que no flaquea por ningún punto y el motor empuja desde abajo con contundencia. Destaca la elasticidad de un motor que permite hilvanar sin cambiar esas curvas enlazadas que te dejan disfrutar de una conducción más alegre. Pero aunque sepas que no hace falta, muchas veces cambias sólo por el placer de hacerlo. El cambio es corto y preciso. Te deja disfrutar y degustar las distintas personalidades que ofrece la gama de revoluciones, desde el contundentemente suave empuje del bajo y medio régimen, a la enérgica patada de la parte alta.

 

Y llega el momento de ponernos serios y abordar uno de los escenarios preferidos por los motoristas de toda Canarias, la subida al mirador de Los Loros. Un territorio en el que se pueden sacar muchas conclusiones sobre la eficacia de una moto, eso sí, siempre dentro de unos límites razonables. Curvas amplias, con buen asfalto y, lo más importante, conocida para nuestro equipo de pruebas. Comenzamos a exigir más a la nueva Tiger Sport que nos ofrece su respuesta más contundente, con una imponente salida de las curvas que traza como si rodara por raíles. Y cuando tu mente ordena detenerse, los Nissin demuestran sus virtudes; potencia sin contemplaciones al accionar el corto recorrido de la maneta. El ABS en muy poco intrusivo y cuando entra en acción, los meneos que llegan a los dedos de tu mano son muy digeribles.

 

La posición de conducción es muy cómoda e ideal para capitanear una infatigable nave británica que te invita a poner rumbo al fin del mundo. Poco a poco apreciamos la elasticidad de su motor desde abajo, el caudal de potencia en medios y la fulgurante respuesta en la zona alta del cuentarrevoluciones. El tacto del acelerador es preciso, un tacto que se agradece ante los imprevistos que, en forma de gravilla en mitad de la trazada, te encuentras en tu camino. Las suspensiones, con el tarado de serie, ofrecieron un comportamiento sobresaliente tanto en las zonas de impecable asfalto como en los rizados de la antigua carretera del sur a su paso por Güimar.

 

Con unas cotas y un comportamiento más cercano a de una naked sport, la orientación asfáltica de la Tiger Sport ha demostrado ser un gran acierto de Triumph para los que nos gusta hacer nuestros pinitos en zonas de curvas sin renunciar a ir cómodamente sentados sobre la moto y sin perder por ello la posibilidad de ir acompañado y con equipaje. Lo único que echamos en falta fue una mayor protección de la pantalla pero suponemos que la marca británica lo tendrá previsto en su extenso catálogo de piezas opcionales. La posición del acompañante es buena y el asiento muy cómodo. También estará más seguro gracias a las generosas asideras que ofrece la Tiger Sport 1050.

 

Seguimos nuestro recorrido de prueba por el sur de la isla eludiendo la lluvia y en San Miguel de Abona decidimos aventurarnos a subir a Vilaflor por una carretera que nos invita a exprimir los 125CV de la 1050 entre curva y curva. Queda claro que el centro de gravedad está más alto que en una sport, pero esto es algo que queda compensado con el carácter y la finura de su motor, siempre dispuesto, y el acertado compromiso de las suspensiones. Gracias a la posición de conducción, un buen reparto de pesos y su ancho manillar, resulta un conjunto sorprendentemente ágil y manejable. Los frenos ofrecen también un comportamiento intachable en cualquier situación, algo muy necesario para cuando te animas a disfrutar de las extraordinarias virtudes dinámicas de la Sport. Pero a medida que vamos ascendiendo, el termómetro desciende en caída libre, y llega el momento en el que estamos a sólo 3ºC, con guantes de verano y envueltos de una niebla impenetrable. Llegando a Vilaflor decidimos volver a bajar para recuperar algo del tacto en unas manos que hace tiempo que dejaron de tocar la maneta de freno y la del embrague. Aunque no sabemos la marcha engranada -no hay indicador en el tablero- creo que hemos hecho la parte final de la subida toda la bajada en tercera, aprovechando la elasticidad del motor y el buen tacto del freno trasero. Nos bajamos de la moto como los muñecos de Playmobil, rotando nuestras entumecidas muñecas en una sola dirección.

 

Una vez recuperados con una “frugal” comida en uno de los famosos “guachinches” de la isla, tocaba repostar la Tiger 1050 -algo menos de 6 l/100km de consumo- y seguir adelante disfrutando de esta sport con piel de trail. La postura, incluso después de comer, sigue siendo una de sus mejores bazas. Las piernas quedan encajadas debajo del ancho depósito y los brazos extendidos para sujetar con confianza el ancho manillar. A estas horas de la tarde se agradece un motor lleno que nos permita solventar los posibles fallos ha la hora de entrar en una curva con una marcha equivocada. La entrega de potencia es muy lineal y progresiva, siempre noble y más manejable de lo que aparenta, incluso cuando ya entrada la noche cerrada, entramos en la ciudad atestada de coches ante la voracidad de las compras navideñas. El gran par a bajas vueltas y posición de conducción “estilo imperio” son una delicia para movernos plácidamente entre las colas de coches. Sólo podemos poner un pero en ciudad, la maneta del embrague puede llegar a cansar la mano izquierda ante un uso intensivo.

 

La Triumph Tiger Sport 1050 es posiblemente la punta de lanza de una gama de motos que está por llegar; las trail asfálticas sin complejos. Nacidas como “spin off” del segmento trail con una orientación claramente definida hacia el sport turismo. Infatigables devoradoras de kilómetros que no le harán ascos ni al acompañante ni a la carga pero que estarán siempre dispuestas para abordar alegremente los tramos más revirados de tu ruta. Los límites los pones tú.

 

La Tiger Sport 1050 nos ha sorprendido por su manejabilidad teniendo en cuenta su peso y el generoso recorrido de sus suspensiones. Es noble, precisa y fácil de llevar, y cuenta con un motor que empuja generosamente a cualquier régimen. Agradece un pilotaje fino, por el sitio, pero no se abruma ante las improvisaciones, gracias a una parte ciclo, suspensiones y frenos, a la altura de las mejores naked sport del mercado. Una moto que te ofrece unas sensaciones a la altura de muchas deportivas pero disfrutando de una postura mucho más relajada.

 

Unidad de pruebas cedida por Triumph Canarias (Gubra), distribuidor autorizado Triumph

 

Precio Triumph Tiger Sport 1050.- 12.745€ (Matriculación incluida. No incluye impuesto municipal)

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La otra opinión…

Pedro Gómez, un experimentado motorista de Santa Úrsula, en el norte de Tenerife, cambió por unas horas su habitual Triumph Tiger 800 ABS por la nueva Tiger Sport 1050 y a su regreso a Gubra Tenerife nos contó su experiencia con ella: “La moto es `un bicharraco´. Impresionante, una bomba vestida de dama. El motor es increíble, sobre todo en bajos y medios. Y en curvas es sorprendente lo bien que traza. Parece que va siempre sobre raíles. A nuestra edad es lo que buscamos, una moto con la que podernos divertir en curvas con cierta seguridad. Respecto a la mía, la Tiger 800, he notado mucha  más precisión en curvas, y a la salida, los 30CV de más -de 95 a 125-, se notan una barbaridad. Yo soy bastante alto pero me he sentido muy a gusto sobre la moto, incluso mejor que sobre la mía. He notado las estriberas más retrasadas pero me gusta. Te acostumbras y vas incluso mejor. Los frenos también marcan la diferencia, éstos parecen los de una deportiva, con esas pinzas radiales que ofrecen un tacto y una potencia incomparables. Sólo eché en falta una cúpula más alta. Sin dudarlo, la cambiaría por la mía… Ahora sólo queda hacer números…”

Pedro ya la ha probado; ahora te toca a ti hacerlo… ¡Solicita tu prueba en Triumph Canarias!

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto.com

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