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Probamos la Royal Enfield Classic Battle Green, adiós monotonía

10 de Junio de 2016

Probamos la Royal Enfield Classic Battle Green, adiós monotonía

Pocas motos encontrarás en el mercado actual de la moto tan inspiradora como esta Royal Enfield Classic Battle Green de Más Que Motos Tenerife, distribuidor autorizado Royal Enfield en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Una moto diferente, incomparable y difícilmente encuadrable en alguno de los tradicionales segmentos. Por menos de 5.000 euros puedes tener toda una leyenda, sin los habituales problemas de las motos con decenas de años a en sus hierros.

 

Royal Enfield Classic Battle Green- 4.849 € (Tarifa Junio 2016 en Más Que Motos Tenerife)

 

Royal Enfield es una marca que no se ha dejado llevar por las modas, de hecho la actual fiebre por las motos vintage ha llegado cuando la firma anglo-hindú lleva años fabricando modelos que nunca han renunciado a su única y auténtica filosofía. Motos que cuentan con la experiencia y la fiabilidad que les otorgan todas esas décadas en producción, y que sin embargo ofrecen detalles de motos modernas, sobre todo en lo que ha seguridad se refiere.

 

La “Battle Green“ de nuestra prueba no dejó a nadie indiferente mientras posaba ante nuestro objetivo por distintos rincones de Puerto de La Cruz, en el norte de la Isla de Tenerife. Una moto con una decoración sin concesiones. Original y legendaria. Con la estética que marcó la esencia de las motos desde los años 50 hasta nuestros días.

 

Actualmente hay otras marcas de motos que quieren recuperar esa esencia de la que hablamos, y a la que nunca renunció Royal Enfield. Motos hipnóticas que evidencian la autenticidad de todos sus componentes y que no necesitan aditamentos plásticos para tener ese aire de moto clásica. Motos que siguen casi inalterables desde los años 70, aunque con las perceptivas adaptaciones a las nuevas normativas, y que mantienen impregnadas en sus chapas y hierros la tradición del mundo de las motos. ¿Ya sabes dónde conseguir una moto de los años 70 recién matriculada?

 

El tradicional motor de 499cc, que cuenta con alimentación por inyección electrónica -una concesión necesaria para su venta fuera de la India y otros mercados del sureste asiático-, sigue siendo la motorización estándar de la marca. Monocilíndrico, refrigerado por aire y con una potencia de 28CV a 5.250 rpm. El par máximo, uno de su fuertes, es de 41,3 Nm a 4.000 rpm. Un motor que lleva acoplada una caja de cambios de cinco relaciones, con embrague en baño de aceite y trasmisión final por cadena.

 

Un motor con unas características, como el tirador del aire, que ponen de manifiesto el valor de lo clásico. Detalles inequívocos como las tapas laterales con cerradura, donde llevar pequeños objetos, el asiento del pilotos, con muelles, o la visera sobre el faro. Tampoco podemos olvidarnos de la palanca del arranque “a patada”, el auténtico cuadro de instrumentos con los chivatos de toda la vida, los espejos cromados, el asidero tras el asiento del acompañante, los soportes metálicos de los guardabarros, también metálicos, o las gomas que protegen las rodillas de golpes con el depósito.

 

 

Respecto al chasis, estamos ante un simple cuna de tubo de acero que discurre, oculto, bajo el depósito. A este clásico bastidor se ancla una horquilla hidráulica telescópica y dos amortiguadores de gas, regulables en precarga, que amortiguan las oscilaciones de un basculante fabricado con un entramado de tubos de acero. Los neumáticos 90/90-19 delante y 120/80-18 detrás tiene un buen agarre, aunque con el aire clásico que emana de toda la moto. La frenada se encomienda a un simple disco delantero y a un tambor trasero.

 

Subidos al asiento, a 82 centímetros del suelo, experimentamos un salto al pasado. El asiento independiente, ofrece un singular confort gracias a sus muelles. Desde los mandos de las luces a los chivatos del cuadro de instrumentos, pasando por las palancas de freno y embrague, todo es originalmente auténtico, confundiendo el pasado con el presente. Y demostrando que los 187 kilos de historia son fieles a sus objetivos; conseguir una moto ligera, fácil, práctica y sencilla de mantener.

 

Una vez desbloqueada la dirección, con la cerradura que encontramos en el lateral, pones la llave de contacto en el lugar habitual y pulsas el botón de arranque. En Canarias no será frecuente tener que “tirar del aire”, pero si el monocilíndrico se enfría demasiado, tendrás que usar una palanca que encontrarás en el puño izquierdo, y que creíamos olvidada. La electrónica aplicada a las nuevas motos hindúes facilita la maniobra de puesta en marcha para que el “gran puchero” cobre vida de forma inmediata. Pero si la batería te deja en evidencia, siempre puedes recurrir el tradicional método de la patada a la palanca manual… ¡Cuántas veces la hemos echado de menos!

 

 

Con una suavidad pasmosa en motor empuja la moto desde primera a quinta, sin necesidad de ser muy exquisitos con las revoluciones, ya que gracias al buen par motor no necesita exprimirlo hasta que el motor emite sonidos desagradables. Y hablando de sonidos, el de la Classic Battle Green, es único e inconfundible. Un sonido que hace girar la cabeza a los moteros de toda la vida, por su sonido, y a todos los amantes de las dos ruedas, por su peculiar aspecto.

 

La posición de conducción es cómoda, vigilante sobre un manillar alto. La agilidad es una de sus grandes virtudes, y nos solo por las estrechas medidas de sus ruedas -comparadas con las actuales-, la geometría del chasis y el equilibrado funcionamiento de las suspensiones contribuyen a ello. Los frenos se muestran suficientes, si eres consciente de lo que tienes. Si circulamos por debajo de 90 km/h todo va rodado, con una notable precisión de la pisada y un empuje acorde a las prestaciones de la moto. Pasar de ahí es harina de otro costal. La estabilidad por encima de 100 km/h se resiente, pero sobre todo, te incomodan las vibraciones.

 

No te engañes, esta moto no está concebida para hacer a diario 200 km de autopista a velocidades de vértigo. Su objetivo es otro. Disfrutar del recorrido a ritmo tranquilo. Acoplándose a su ergonomía y a su particular tacto. Dejando que el ritmo fluya en tu paseo por carreteras de curvas. Una moto que no invita a correr sino a disfrutar, y tal y como está el asunto de los radares y las multas, no parece una opción desacertada. Si te adaptas a sus cualidades, comprobaras los placentero y relajado que pude resultar una “Battle Green”.

 

 

Esta Royal Enfield Classic no es una moto para competir con motos de la última hornada que hay en el mercado. Sus cualidades son otras y a buen seguro encajan con el cliente objetivo que se fijará en ella. Un motorista con años de experiencia que busca una moto realmente auténtica y no un producto vulgar que hace guiños al pasado a base de desacertadas gráficas o componentes de plástico, del que tanto alardean los “hipsters” o, simplemente, los que buscan una moto urbana con estilo “vintage”.

 

No acelerará como una naked actual, ni su frenada será tan potente, pero las sensaciones que produce pilotar esta joya que acumula la solera de décadas de experiencia en sus hierros, no será tampoco comparable. Si quieres tener una moto clásica, sin el coste y las complicaciones de restaurar alguna joya que encuentres por ahí, Royal Enfield es una opción tan buena como cualquiera, e infinitamente más barata de adquirir y de mantener, eso seguro.

 

Unidad de prueba cedida por Más Que Motos Tenerife, distribuidor autorizado Royal Enfield

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto, con la colaboración de Iván Rodríguez

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