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Los escalones de La Gomera, un reto para los valientes del Amoto Team

14 de Mayo de 2018

Los escalones de La Gomera, un reto para los valientes del Amoto Team

ESCALERA AMOTO TEAM MAYO 2018 - ISLA DE LA GOMERA

 

En esta ocasión nos hemos desplazado a La Gomera. Sí, ese fue nuestro destino. Lo hicimos escalonadamente. Unos fueron el Viernes por la mañana y otros por la tarde. La mayoría viajó desde Gran Canaria, pero algunos lo hicieron desde Tenerife. Pero todos coincidimos en la Isla Colombina.

 

Vaya por delante el agradecimiento al amigo Heriberto por la labor de preparación de todos los detalles de la presente Escalera.

 

El Puerto delas Nieves nos despidió el Viernes día 4. Algunos viajaron en el Ferry a las 10:00h y aprovecharon para recorrer parte de la Isla de Tenerife hasta llegar a Los Cristianos, donde nos esperaba el transporte con destino a La Gomera. En total 165 km por la sede del Monte Teide.

 

Una vez en tierra, la avanzadilla de la Escalera, tomó dirección NE subiendo por Anaga desde San Andrés. Allí disfrutamos de un ascenso plagado de curvas de todo tipo (ya verás la de curvas que nos comimos en La Gomera). La primera parada fue en la Ermita de la Cruz del Carmen, desde cuyo mirador, el amigo Alvarito señaló que por más veces que había pasado por allí, nunca conseguía disfrutar de las vistas debido a la niebla. Desde aquí se divisa un enorme barranco que desemboca, allá a lo lejos, en el Barrio de la Alegría, junto a Valleseco. A nuestra derecha, la Vega de Las Mercedes. Unos café nos permite continuar el trazado establecido. Por ahora el tiempo es benévolo.

 

 

Y precisamente hacia Las Mercedes nos dirigimos. Pasamos por Tegueste, Tacoronte, El Sauzal, La Victoria hasta llegar al Guachinche El Primero en Santa Ursula. Fue inaugurado el 23 de Diciembre de 2011, por lo que su nombre no es concordante, dada su juventud. Está a unos 50m de la Salida 28 de la TF-5 (Autopista Norte). Allí degustamos huevos a la estampida, queso asado con mojo y miel de palma, champiñones rellenos y una maravillosa carne (bichitos y secreto ibérico), todo ello regado con buen vino y cerveza, sin olvidar unos postres fantásticos. Y desde luego, a un precio más que asequible. Si a eso sumamos que no tuvimos que esperar y el que el trato fue un placer, no cabe duda que repetir no es una opción, es una obligación. Por cierto, no sean caprichosos y estén atentos. No hay café, así que no lo pidan. No cabe duda que por ahora el amigo Alonso está en su salsa y quizás en previsión de la falta de carne del día siguiente, aquí pilló una buena provisión. Salimos a las 15:57h. Por delante 93 km.

 

Una vez cargadas las pilas nos dirigimos a la Orotava. Ya en el Guachinche se ha sumado más unidades al grupo. Comenzamos a subir. El asunto se pone más feo. El agua y la lluvia (nada fuerte, eso sí) hacen acto de presencia. La visibilidad es pésima en algunos tramos (30 ó 40 m, como mucho). Ahora sí hace frio. Estamos subiendo en dirección al Teide.

 

Ya en la zona de Las Cañadas la cosa cambia. El Teide está espectacular. El cielo es de un azul increíble. La temperatura es perfecta. Sobra el abrigo. Empezamos a bajar ligeritos. Pasamos por Vilaflor (uno de los municipios más altos de España, a 1.500m de altitud). Finalmente Arona da paso a Los Cristianos donde nos espera nuestro segundo ferry del día. Aquí se unirán algunos más y formaremos el gran grupo que conquistaremos La Gomera. Son las 17:58h.

 

En este punto aprovechamos para nombrar a Luis Avelino, al que conocimos en la cafetería de la estación del Ferry. Un señor de casi 75 años que monta una Beta Alp y es todo un personaje que ha recorrido el mundo hasta dar con el archipiélago y decidir que éste es el clima y el entorno en el que quiere vivir en su apreciada caravana. Y esta Escalera le dará la fama que merece, si es que no le antecede ya. Desde luego que ha sido una de las notas más entrañables y singulares que hemos vivido en el viaje.

 

 

A las 20:11h nos ponemos en marcha desde San Sebastián de La Gomera. Tenemos que recorrer todavía 51 km hasta llegar al Hotel Jardín del Conde en Valle Gran Rey, 72’ más tarde. Ya es cerca de las 21:30h, ya hemos recorrido más de 250km por tierra a lo que hay que sumar dos ferrys (otros 105 km más).

 

Bañado por los vientos alisios, el clima de la isla de La Gomera responde a las variantes de subtropical moderado. Debido a su intrincada orografía, la Isla recoge varios subclimas dependiendo de la vertiente. Es sorprendente que las temperaturas varíen tanto y tan rápido en muy poco tiempo. Y desde luego, entrar en la zona de Garajonay es como tener la sensación de cambiar de época o lugar.

 

En la zona norte, expuesto a los vientos, el clima mezcla sol y nubes elevando la humedad y siendo, por tanto, de temperatura más baja que la zona sur donde, debido a los vientos del sur, eleva la temperatura siendo mucho más caluroso y soleado la mayor parte del año, concentrándose en esta zona los principales puntos turísticos de La Gomera, como Valle Gran Rey o Playa de Santiago.

 

La acción de los alisios y el llamado mar de nubes tiene su punto focal en la vertiente norte, donde encontramos el Parque Nacional del Garajonay (Patrimonio Mundial de la Humanidad) que, gracias a la altura de sus montañas, consigue que el vapor de lluvia se condense creando un bosque verde intacto desde hace miles de años. Penetrar en este parque te hace creer que estuvieras viviendo en Parque Jurásico. Las paredes rocosas están revestidas de musgos y rodeado de helechos. La vegetación, en ocasiones, se cierra sobre nuestras cabezas creando túneles naturales y la luz se extingue por momentos. La humedad es la sensación predominante. Es un mundo maravilloso. ¡Que siga así siempre!

 

 

Como decíamos, hemos llegado a Valle Gran Rey. Situado en un gran barranco que nace en Arure, antigua capital del municipio, Valle Gran Rey se ha convertido en el principal enclave turístico de la isla de La Gomera. Cuando uno desciende en dirección al núcleo de Valle Gran Rey, no debe dejar de observar (ya en cotas bajas), las terrazas de cultivo en la vertiente orientada al Este. Es de una especial belleza ver los escalones creados para cultivo sobre esas paredes casi verticales, atravesadas por senderos de una belleza sinigual.

 

La belleza de sus paisajes, salpicado por innumerables palmeras, convierte al municipio en un amalgama de barrios de casas blancas que contrastan con el verdor de sus parajes: Guadá, El Guro, La Vizcaína, son alguno de estos núcleos de los que parten numerosos senderos que lo unen con Las Hayas, la gran meseta de la Mérica o el próximo pueblo de Chipude.

 

El mayor atractivo del municipio son sin duda sus playas. Según hemos leído, son las mejores existentes en la isla y donde la finísima arena negra se mezcla con la pureza azul de sus aguas. Cuenta con la playa de Vueltas, situada junto al puerto; el Charco del Conde, una pequeña bahía natural donde los más jóvenes disfrutan del baño; la Playa y la Puntilla, situada en la zona más al poniente y de una extensión considerable o la Playa del Inglés (y no nos referimos a Gran Canaria, ojo!), quizás uno de los rincones más impactantes de la isla, donde la arena negra y la bravura de sus aguas se equilibran ante los riscos de la Mérica en un enclave natural.

 

Tuvimos una cena en familia en una cafetería cercana que no anda sobrada de amabilidad y buen rollo, de modo que no merece la pena extenderse.

 

Esta noche es la antesala del objeto de nuestro viaje. Mañana será la Escalera. Y la comenzaremos en la Cofradía de Pescadores. Esto sí que valió la pena. Un lugar en el puerto, junto al mismo mar. Trabajadores incansables, visto los horarios que tienen. Buena gente. Fue muy bonito colocar todas las motos allí junto al desayuno y partir desde ahí.

 

 

Son las 08:45h. Ya estamos vestimos rumbo a la Cofradía. Desde allí arrancaremos a las 09:35h. Ahora sí que ha comenzado la Escalera de Amoto Team Mayo 2018.

 

En 12km, poco antes de Arure, giramos a la derecha en dirección a Las Hayas. Hemos subido 790m de altitud en 25’. Seguimos por El Cercado, Temocodá hasta llegar al Mirador de Igualero (Vallehermoso), donde encontramos la Ermita de San Francisco de Asís. Igualero es el núcleo de población más alto de toda y se encuentra justo al pie del Alto de Garajonay, en su cara sur.

 

La Ermita alberga a San Francisco de Asís , el enamorado de la naturaleza, por esto, los guardas forestales quisieron levantar, en honor a su patrón, una ermita situada en el mirador de Igualero, el caserío más próximo al Parque Nacional Garajonay.

 

La ermita es la más elevada de la isla, a unos 1.320 metros sobre el nivel del mar. La primera piedra de esta ermita la puso el Obispo de Tenerife el 4 de octubre de 1984, trece años más tarde, en 1997 y en el mismo día se celebra la primera misa, abriendo sus puertas para la celebración del culto sagrado.

 

En sus inmediaciones se localiza el monumento al Silbo Gomero, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Las vistas desde aquí se extienden desde la cumbre hasta el mar, abarcando una amplia zona incluida en el Paisaje Protegido de Orone. Destaca el Monumento natural de La Fortaleza que se alza al otro lado del barranco de Erque. La panorámica se completa con la silueta de las islas de La Palma y El Hierro sobre el horizonte.

 

A las 11:02h, justo en el momento de la llegada de un grupo de turistas (como si nosotros no lo fuéramos…), decidimos ponernos en marcha. Habíamos disfrutado del mirador con exclusividad hasta entonces.

 

 

Desde ahí comenzamos un descenso de 21 km, bordeando Garajonay, hasta alcanzar la costa de Hermigua, pero antes, haremos una parada de 45’ en la dulcería Ibo-Alfaro de Carmita, donde probamos unos dulces magníficos, tomamos café, algún licor, miel de palma e hicimos todo tipo de compras.

 

Continuamos en ascenso en dirección a Agulo, donde, al elevar la vista, observamos nuestro próximo destino, El Mirador de Abrante. Tras un rodeo de 9,5 km lo visitamos. Aquí estaremos por espacio de 40’.

 

El Mirador de Abrante es un voladizo transparente sobre el Atlántico, un balcón rodeado de acero y cristal con vistas excepcionales a Agulo y a la isla de Tenerife.

 

Es una obra maestra arquitectónica, una proyección de cristal, diseñado por el arquitecto José Luis Bermejo, 625 metros de altura por encima del nivel del mar.

 

Está ubicado en un restaurante en el que prácticamente tienes que atravesar las mesas y caminar entre comensales para llegar a situarte flotando sobre el risco que hay debajo. La gente hace cola para poder verlo y pulsar miles de veces el botón del obturador de la cámara. Hay mesas, prácticamente colocadas en el balcón. Con lo que comer rodeado de tanta gente y tanto bullicio puede ser incluso incómodo.

 

El Mirador de Abrante fue construido en el año 2014 sobre el risco del mismo nombre. Su voladizo tiene 7 m de longitud y sus paredes y suelo son de vidrio, por lo que la sensación de estar caminando en el aire es espectacular. Aquellos que sufran de vértigo puede que no quieran adentrarse.

 

Abrante es el nombre de una joven doncella de la Isla de La Gomera. Abrante y Zula (su amante) dan vida a una trágica historia de amor y desamor. La madre de la chica impedía que Zula de origen muy pobre y humilde, pudiera ver a su amada. Hasta que un día, cuando Abrante huía al encuentro de Zula, se despeñó en presencia de éste, falleciendo. La venganza hizo que Zula hiciera que la madre de Abrante bebiera de una pócima elaborada por una bruja de Chipude, lo cual le provocó los mismos dolores que había sufrido su hija al caer. Pero esto era insuficiente y pidió más venganza a la bruja, a lo que ésta le respondió que debía sacrificarse para conseguirlo. Y así fue, y cuando Zula se despeñó, el conjuro de la pócima formó una nueva y elevada montaña que dejó en la oscuridad la región en la que habitaba la madre de Abrante. Hoy en día, los roques de Zula y Abrante conforman el rocoso anfiteatro del municipio de Agulo.

 

Tuvimos una suerte enorme al poder disfrutar de las vistas sin que la niebla que reina en ocasiones hiciera acto de presencia.

 

Nuestro próximo objetivo pasa por la alegría de Alonso. Nos espera Efigenia para darnos de comer su archifamoso menú a base de puchero de verduras, ensalada mixta con frutas, escaldón, mojo rojo y delicioso almogrote. Esto va acompañado de licor, vino y una degustación de postre (una especie de quesillo con almendras). Todo lo anterior va acompañado de la entrañable presencia y extremada amabilidad de Efigenia. Todo un personaje que no duda en saludar y atender personalmente a todos sus visitantes.

 

Hemos llegado a las 14:15h. Se nos han unido los temerarios que hoy han hecho tierra guiados por el amigo Heriberto (Pepe Mateo, Marco Viera y Luis Avelino), así como un par de amigos más que nos esperaban (Ramón y Pablo). El Restaurante La Montaña Casa Efigenia es uno de los rincones que nos muestran que se puede viajar en el tiempo tan sólo con la vista, el oído, el paladar y los sentimientos. Cuando empezó a servir comidas, a Casa Efigenia no llegaba ninguna carretera. Fue precisamente la necesidad de tres ingenieros (dos de Tenerife y uno de La Palma) que se desplazaron a La Gomera para construir los nuevos caminos, allá por los años 60, la que vio nacer una larga trayectoria de hospitalidad y de buen hacer al frente de los fogones.

 

 

Sus 75 años y algún que otro achaque no son impedimento para que Efigenia sonría y rememore antiguas vivencias con los comensales que acuden a degustar el puchero de verduras, la ensalada y el escaldón de gofio especialidad de la casa, sea cual sea su procedencia.

 

Efigenia nos lo contó y lo hacía con orgullo y añoranza. Todo comenzaba al terminar la década de los cuarenta, cuando Efigenia y Manuel, una joven pareja decidía compartir su vida, y su pasión por hacer la de los demás más agradable. Juntos sacaron adelante “la ventita del barrio”. El negocio crecía con el boca a boca como única publicidad, lo que llevaba a la pareja a ampliarlo y crear por fin en los sesenta un restaurante donde la protagonista sería Efigenia, una mujer nacida en tierra gomera que había crecido desde niña entre frutos, verduras y hortalizas, llevándolos del huerto al fogón con sus manos precisas y artesanas, y del fogón a la mesa con su carácter amable, hogareño, y su don de gentes. Gracias a ella, un pequeño rincón perdido en esta isla de ensueño se ha convertido en un referente de la gastronomía canaria tradicional.

 

Casa Efigenia es un lugar donde los platos compuestos únicamente por productos vegetales de la tierra, desde los licores, los guisos hasta el gofio o los deliciosos postres, son cocinados con ternura y con el gusto de quién ha vivido una vida entera de ofrecer a los demás. Un restaurante donde cada cliente es uno más de la familia y donde el carácter de la tierra se imprime en cada aroma, cada color y cada sonrisa.

 

Un restaurante que no sólo ha sobrevivido al paso del tiempo, sino que parece haberlo sorteado para contarnos, casi sin querer, que la gastronomía no tiene secreto ni artificio, que el trato no tiene protocolo ni medida, que quién nace con el don de ofrecer y confortar a los demás, recibe sin pedirlo. Casa Efigenia es sin duda la mejor muestra del buen hacer de la tierra canaria.

 

Terminamos con las fotos de rigor con la anfitriona. Es un encanto de mujer, ciertamente. Son las 16:05h cuando nos ponemos nuevamente en marcha. Por delante nos quedan casi 80km. Hay que ver, en una isla tan pequeña, cuánto recorrido podemos llegar a hacer…

 

Partimos de Las Hayas (caserío donde se ubica el restaurante de Efigenia) y nos dirigimos a El Cedro. El Bosque del Cedro es un bosque húmedo de laurisilva situado en la isla de La Gomera, constituyendo una parte del conjunto boscoso del Parque Nacional de Garajonay. El Cedro hace referencia a la zona noreste, en el límite del Parque Nacional y en torno al municipio de Hermigua. Cuenta con un arroyo del mismo nombre por donde corre agua durante todo el año.

 

Vale muy mucho la pena visitarlo. Cuando penetras en él, te trasladas a otro mundo, a otra época. Todo a tu alrededor es mágico, como si te envolviera bosque embrujado. Todo es diferente aquí. Las paredes de roca están revestidas de musgo y su coloración es verdosa. La humedad aumenta considerablemente y la temperatura baja notablemente (más de 10º en pocos minutos).

 

El Cedro es un hermoso bosque perfecto para dejarte sorprender por su sobrecogedora atmósfera. Gracias a la laurisilva y sus refrescantes y espesas brumas, creerás en las fábulas que de este gran bosque se cuentan.

 

En el Bosque de El Cedro podrás disfrutar de un precioso riachuelo por el que corre agua durante todo el año (algo inusual en Canarias). Además es considerado como una de las mayores masas forestales de toda Canarias.

 

Circulamos durante un rato sobre un pavimento de piedra húmeda que no hacía más que hacernos pensar en que podríamos resbalar en cualquier momento. Hasta que llegamos a un punto donde paramos y pudimos disfrutar a pie del entorno. Pasamos aquí alrededor de 20’ hasta que emprendimos la marcha hacia el Norte en dirección a La Palmita.

 

El camino desde aquí era de tierra y la humedad había creado algunos tramos enfangados, lo cual provocó varias caídas sin importancia. El tramo hasta alcanzar el asfalto se tornó eterno en ocasiones, pero el paisaje que nos acompañaba lo perdonaba todo. Así navegamos durante casi 10 km y tardamos 1:10h en recorrerlo.

 

Continuamos en dirección al Mirador de Abrante. Lo visitamos de nuevo con la intención de tomar un café y el intrépido grupo de tierra, que no lo había visitado todavía, pudiera verlo. Aquí aprovechamos para hacernos una gran foto de grupo, aunque el café lo dejaremos para más tarde porque ya está cerrado el mirador.

 

A la media hora emprendimos la marcha de nuevo. Son las 18:50h y ya toca volver a Valle Gran Rey. Se hará de noche, pillaremos niebla, algo de frío y una pequeña lluvia.

 

Pero no nos olvidemos que todavía no hemos tomado el café. Así que pararemos en Vallehermoso, al que llegaremos con la placentera sensación de la bajada por esa carretera llena de amplias curvas. Extasiados.

 

Aquí repostará el hombre y la máquina. Pasaremos un rato muy agradable en la cafetería de la plaza, donde los niños juegan al fútbol y nadie les dice que no lo hagan. Porque no molestan. Donde la única nota discordante es nuestra masiva presencia que altera la paz allí instalada. Pero somos muy bien recibidos. Es evidente que no molestamos y el majestuoso Roque Cano que gobierna con su altiva figura todo el entorno, nos saluda a lo lejos.

 

Pasamos 50’ aquí y nos movemos a las 20:15h. Tomamos dirección hacia la Playa de Vallehermoso, pero, falsa alarma. Al primer giro de izquierda, dejamos el camino a la playa, que ya lo visitará mañana una parte del grupo.

 

Ahora sí. De vuelta al hotel. Rodeamos la cara norte del majestuoso Parque Garajonay y nos dirigimos de vuelta a casa.

 

Por delante hacemos los 28 km restantes en 30’. Llegamos a nuestro destino a las 20:45h. Ahora toca prepararse para la cena. Será en la cofradía. Mejor no tentar la suerte como la noche anterior. Lo pasaremos bien aquí. Hará frío. El mar nos envuelve. Estamos un poco cansados. Se nota. El hambre va por barrios. Algunos están caninos. Quizás Alonso necesita la proteína que no tuvo en su dieta de hoy. Pero no tiene problema alguno en poner las cosas en su sitio. Además nos queda el día siguiente. Habrá otro manjar.

 

La Escalera se ha comido 167 km en12 horas. Aquí todos comen.

 

Al día siguiente arrancamos a las 10:45h. Apenas llevamos un par de kilómetros cuando la lluvia hace acto de presencia. Parada obligatoria para vestir con chubasqueros. Nos alejamos de Valle Gran Rey. Disfrutamos nuevamente de las terrazas en su vertiente oriental.

 

Llegamos a la Playa de Alojera a 31 km de distancia, casi 1 hora después. Aquí es fantástico observar frente a nosotros La Palma a nuestra derecha y El Hierro a nuestra izquierda. Sacamos 6 o 7 millones de fotos más (no hay carrete que lo aguante).

 

El grupo se parte de nuevo. Unos pocos harán un tramo de tierra de 25km, mientras el grueso se desplazará a la piscina de Vallehermoso que se había quedado atrás el día anterior. En verdad unos y otros estaremos muy cerca. Nos separará 560m de altitud en línea recta vertical. Y tan vertical que asusta mirar. Pero es un deleite para los sentidos. La Palma y Tenerife nos acompañan a diestra y siniestra. Estamos en el punto más al norte posible de la Isla de La Gomera, en ese momento. A nuestros pies, el monumento de Los Organos.

 

 

Si hubiese un reino de los mares, y sus monarcas hubiesen encargado un enorme órgano de piedra para su boda real, el arquitecto no tendría que construirlo, sino aprovechar el que la naturaleza cinceló sobre la costa noroeste de la isla de La Gomera. Son 200 metros de ancho por 80 de alto de enormes columnas prismáticas de basalto que bajan por un acantilado hasta el mar y continúan por debajo de este. Accesible solo por mar, esta joya de la arquitectura natural deja atónitos a todos los que lo tienen ante sus ojos.

 

Ya volvemos por donde hemos llegado. Ahora nos dirigimos a probar el último manjar que nos depara la isla. Hemos quedado en Alajeró, concretamente en el Mesón de Clemente. 33 km por delante en 1 hora. El grupo de tierra llegará antes y el hambre les privará de ser mejores compañeros. Serán los primeros en probar la maravillosa comida que allí se sirve. No falta de nada. Habrá cabrito, churrasco, puré de papas, mojo (muy, pero que muy picón, diga lo que diga Antonio Mateo de Ofichira), ali oli, queso asado, pan y un delicioso postre.

 

Para cuando llegan los de asfalto, la mesa está preparada. Este grupo ha conocido Vallehermoso de cerca. Pero ahora están apurados porque el barco no espera y hay 42 km por delante. Hay que bajar por Antoncojo (menudo nombre), llegar a Playa Santiago (mientras uno observa, impresionado, el aeropuerto), superar Tecina (donde se ubica el conocido hotel homónimo), subir disfrutando de la playa a la izquierda, hasta comenzar a descender para llegar, finalmente, al puerto, cargar de gasolina la montura y esperar el momento de que el ferry nos engulla, nuevamente.

 

Todo ha salido a pedir de boca. Nos ha ido muy bien. Sin incidentes. Hemos consumido 350 kilómetros en La Gomera. No es broma. Casi 18 horas sobre la moto.

 

Nos queda 78 km que recorrer para alcanzar el Ferry que nos devuelve al Puerto de Las Nieves, en Agaete. Saldrá a las 20:00h y algunos llegarán sobre la bocina. Pero llegan.

 

Falta que cada uno llegue a su hogar. Al final habrá sido más de 650km en estos 3 maravillosos días. La experiencia es magnífica y súper gratificante. Desde luego que ha valido muy mucho la pena haber venido y haber disfrutado de todo lo que La Gomera y la Escalera nos ha dado la oportunidad de conocer.

 

A todos los que nos acompañaron, tan sólo nos queda darle las gracias. Esperamos que lo hayan pasado igual o mejor que nosotros y desde ya les invitamos a que sigan participando con nosotros de esto que tanto nos gusta… ¿comer secreto ibérico? No, Alonso. Montar en moto!!

 

Equipo Amoto Team

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