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Eskimós 2015. De la isla de los volcanes, al glaciar portugués

13 de Febrero de 2015

Eskimós 2015. De la isla de los volcanes, al glaciar portugués

"Hay que hacer un monumento al ron miel por su innegable aportación a las relaciones humanas..."

 

Toda esta historia comienza en 1977 cuando junto con varios amigos asistí a la primera concentración Internacional de Valladolid con una Honda CB 350 y únicamente 200 motoristas,  Hipo 77 pasó a denominarse Pingüinos a partir de 1982, pero con los mismos organizadores.

 

Durante ese año además de Valladolid viajé a concentraciones en Andorra (la última que se hizo), Arguis en Huesca, Pont de Suert, Barcelona, Castellón y Le Mamuts en Lyon - Francia. Desde entonces por razones familiares y de distancia, las concentraciones se acabaron. Hasta hoy.

 

Decidí que después de 38 años ya era el momento de volver a disfrutar de una invernal, físicamente me encontraba bien, acababa de comprar una BMW K100 RS que funciona de maravilla y Pingüinos me esperaba a la vuelta de la esquina.

 

Mi sorpresa es la cancelación este año de Pingüinos, así que teniendo la moto, el equipo y las ganas, decido buscar otra invernal interesante, y aquí aparece Esquimós en Portugal.

 

 

Todas las referencias de que disponía hablaban de una auténtica invernal, no muy numerosa dada las dificultades, buen ambiente, buenas referencias de la amabilidad y compañerismo de los moteros portugueses y a una distancia adecuada a mi perspectiva de viaje. Eskimós se celebra en la Sierra de Estella a 1600 metros de altitud y es uno de los puntos más altos de Portugal.

 

Así que lio la manta al cuello y decido arrancar a Eskimós. No esperaba compañeros de viaje ya que son fechas difíciles por el invierno, la crisis limita las salidas y también es cierto que me apetecía viajar a mi ritmo.

 

Salí de Lanzarote el miércoles 4 de Febrero en ferry de Naviera Armas rumbo a Las Palmas haciendo noche en la Capital, aproveché para ver a mi madre y mi hijo. El Jueves 5 salida hacia Tenerife y a las 11 de la mañana salida definitiva y directa a Huelva. El  viaje bien en cuanto al mar, el barco es enorme y aburrido como siempre en este tipo de travesías, para colmo, el ferry tenía un motor semiaveriado de modo que la llegada a Huelva se alargó hasta la 1.30 de la mañana del Sábado cuando tenía que haber llegado a las 19:00 horas.

 

El tiempo prometía bueno, frío, unos 4 grados por la noche pero despejado todo el fin de semana.

 

Así que impaciente y en tensión desembarco en Huelva, perfectamente equipado para hacer 100 Km hasta Sevilla, decido no llegar hasta Badajoz, ya que cualquier problema a esas horas es muy difícil de solucionar. Nada mas bajar del Ferry,  supercontrol de la Guardia Civil y Aduanas, que por fortuna me respetaron y me dejaron pasar prácticamente sin parar.

 

 

Con mucho respeto al frío adapté al manillar de la BMW unas manoplas Tucano, que aunque estéticamente son feas, han resultado ser todo un descubrimiento, ya que me permiten circular sin guantes a temperaturas casi hasta 0 grados sin sentir frío, a la vez de tener un perfecto control de los mandos de la moto.

 

La primera sorpresa al primer kilómetro, empieza a llover!!! no me lo podía creer, paro bajo un puente y con dificultades me coloco el mono de agua y continuo, ya estoy un poco tenso, noche, lluvia, carretera desconocida y de pronto Flash!!! me ha pillado un radar, como puede ser, si voy despacio, lo he grabado con mi Gopro, esa noche pude ver que aunque se permitía circular a 100 Km/h en ese punto en concreto y no sé porque razón la velocidad estaba limitado a 60 Km/h, y ahí estaba el traicionero radar para seguir recaudando.

 

Noche tranquila cerca de Sevilla con la perspectiva de salir sobre las 9 y llegar a mi destino sobre las 4 o 5 de la tarde. Antes de salir y a las puerta del hotel tuve que posar junto con mi K ante una nube de japoneses que no paraban de hacerme fotos y reverencias,  famoso por un  instante. La primera etapa muy bien, la moto se comporta muy sólida y fiable, tiene bastante peso atrás ya que aparte de las dos maletas, cargo con tienda de campaña, esterilla aislante del suelo y saco de dormir invernal (Decathlon), más un par de botellas de Ron Miel para lo que haga falta; ello hace que la rueda delantera tengo menos agarre cuando el asfalto tiene parches y hace que el manillar vibre y te sobresalte.

 

A los 200 Km y por la Ruta de la Plata me desvío para repostar por vez primera y al entrar en la rotonda;  Noooooo, una pareja de la Guardia Civil, por supuesto.. me paran, y a pesar de hacerme el simpático y de explicar que tengo frío y algunas boberías mas, les tengo que mostrar toda la documentación,  aunque tenía casi todo casi previsto incluso un seguro de Europ Assistance por este viaje puntual que me lo cubre todo absolutamente, el Guardia me detecta que mi carnet de conducir está caducado, de modo que 200 € de sanción, pero si me porto bien y lo pago antes de no se cuantos días, me hacen un descuento maravilloso del 50%. Gracias!!

 

Arranco “bufiando” y continuo mi ruta sin más sobresaltos, La ruta estupenda, las carreteras muy buenas, da gusto apretarse a la K y sentir como se devoran los kilómetros con absoluta seguridad, los bajos son estupendos la postura muy cómoda y me dedico a disfrutar y a hablar conmigo mismo. En Badajoz, me despisto, pido ayuda  a un motero (Ricardo) que resulta ser portugués, le sigo durante unos minutos, y nos despedimos amigos para siempre (que bueno).

 

Ya en Portugal me sorprende el poco tráfico y las buenas carreteras, encuentro fácilmente una velocidad de crucero que me hace disfrutar enormemente de la moto y el entorno, a la altura de Castelo Branco conecto con la autopista de Lisboa y tiro hacia el Norte a toda marcha.

 

Las autopistas portuguesas no tienen áreas de pago, tienen un sistema que te detectan por medio de no se si señal, o matrícula, el hecho es que a pesar de que iban señalizando los importes en cada tramo, pasé sin ningún inconveniente ni pagar absolutamente nada, ya veremos si me llega algo con el tiempo.

 

 

A la altura de Colviha salgo de la autopista y voy hacia la sierra, ya queda poco, impresiona la sierra totalmente nevada, pero la suerte está echada, no hay vuelta atrás me digo. A los pocos kilómetros comienza la ascensión a la sierra, ya hace mas frío, bajan coches con nieve en el capot, me recuerda las bajadas de Tejeda los días de nieve, estoy tenso y de repente la veo, empieza a verse la nieve a los lados de la carretera, primero poco y según se va ascendiendo se nota que ha caído bastante. No obstante se circula con seguridad, Es precioso, todo subida hasta Pehnas do Saude a 1600 Metros de altitud, allí la nieve lo cubre todo, paro; hago las obligadas fotos y continúo por el espectacular valle glaciar de Zezere hasta Manteigas, la última población antes de la subida al punto de concentración.

 

La subida impresiona, 16 Km de vueltas y revueltas hasta salvar 800 metros de altitud, se pasa de frío al pelete, me pongo los guantes gruesos y voy subiendo con cuidado, empiezan a aparecer las primeras motos, no muchas, y arriba la nieve ya impresiona, lo cubre, todo, suelo, árboles, cables, nunca he visto nada igual, el hielo queda en el centro de las rodadas de los coches de modo que hay que tener mucho cuidado de no pisarlos. El primer acceso al punto de concentración está cerrada con medio metro de nieve y no se puede acceder, así y todo me meto, a los quinientos metros y despúes de dos patinazos, doy media vuelta, algunas motos mas ligeras bajan buscando otro camino que aparece un poco mas adelante. Entramos por ese camino y al kilómetro y pico ya veo la entrada. He llegado!!!!! fotos de rigor, saludos, preguntas, inscripción etc.. hay tanta nieve que me acojono, tengo frío, va a oscurecer, y la perspectiva de pasar una noche al raso me hace decidir bajar de nuevo a Manteigas a pasar la noche al abrigo de una estufa. Me perderé el ambiente, las conversaciones alrededor de las hogueras pero tengo que sobrevivir, no tengo 20 años. 

 

Temprano, a las 8 de la mañana a -12 grados y después de que mi K100 se quejase un poco del frío al arrancar, vuelvo a subir a la concentración, hoy si con un día espléndido, mas hielo en las zonas oscuras de la subida por eso de la hora, pero arriba una maravilla, paso un par de horas charlando con otros locos como dos ingleses que vienen por segundo año desde Dover a través de toda Francia y la península, unos Asturianos que no se pierden ni una y un montón de Portugueses con todo tipo de motos y parches en las chupas. Viven muy a fondo la moto.

 

A las 12 de la mañana comienzo el retorno, por la misma ruta de la ida, pero esta vez sin incidentes y de un tirón hasta Cádiz, 650 kilómetros, de puro placer, ni pelete, ni frío, un poco de fresco en algunas zonas más húmedas. Ir bien equipado es fundamental, la ropa interior térmica cumple con creces y tengo bastante movimiento de brazos y piernas. Así llego a Cádiz al anochecer. A la mañana siguiente marcho a Algeciras a ver a un amigo que no veía desde la Hipo 77 en Valladolid, viento de Levante en Tarifa impresionante y peligroso que no me impiden llegar y a la noche terminar con el fabuloso ron miel al que hay que hacer un monumento por su innegable aportación a las relaciones humanas.

 

 

Satisfecho y casi llorando me despido de Faustino ya rumbo a Cádiz para embarcar a las 5 de la tarde en el ferry de Acciona rumbo a Lanzarote.

 

En el puerto de Cádiz coincido con Gabriel Juesas y su Harley que también regresa de la concentración de  Motauros en Valladolid y ganó el trofeo al participante mas lejano, compartimos vivencias y colorin colorado este cuento se ha acabado.

 

Una experiencia a repetir, muy satisfactoria. Como resumen y si a alguien le pueda interesar, destaco la tranquilidad que me ha dado tener un seguro puntual para esta ruta, es muy recomendable. 60 Euros que te pueden sacar de un gran problema a ti o a tu moto. No soy BMWista pero me quito el sombrero ante la K100, no me ha dado el mas mínimo problema, solo le cambié los aceites y le puse anticongelante en el radiador por si las moscas, estabilidad fabulosa a plena carga y un tanque en ruta.

 

¡Hasta la próxima!

 

Jaime Izquierdo Lawlor - Febrero 2015

 
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