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De Tenerife a la Selva Negra 1: 8 países y 7.500 km de anécdotas

24 de Septiembre de 2019

De Tenerife a la Selva Negra 1: 8 países y 7.500 km de anécdotas

Un relato de Eduardo Ruiz González (Perandkens.com)

 

CAPÍTULO 1 – LA PREPARACIÓN

El viaje que realicé con mi esposa el pasado año 2018 me dejó ganas de más. De mucho más. (Puedes leer esa aventura aquí: Vuelta a la Península 2018)

Tras comentarlo con mis amigos, algunos y yo, decidimos emprender este 2019 un nuevo viaje. Esta vez, Susana no me iba a acompañar. 3500 kilómetros fueron muchos el pasado año, y este año se iban a convertir en muchos más. Así que nos juntamos Abel con su BMW R 850 R, Jose y Ana en su KTM 1290 SuperAdventure S y yo, con mi recién bautizada Lagertha.

Teníamos algo más de 2 semanas para el viaje, y después de ver mucho vídeos y blogs, a lo más lejos que vimos llegar a alguien desde el sur de España y sin agobios fue hasta la Selva Negra, un destino que, además, me atraía un montón, así que… ¡destino fijado!

Quedaba ver por dónde iríamos, y visto el destino, nos propusimos pasar por la mayor cantidad de países posibles: España, Andorra, Francia, Suiza, Alemania, Austria, Italia y Mónaco eran en principio los elegidos, pero al volver… Bueno, ya lo iremos viendo.

En principio daba para unas 4 horas de moto al día, pero aparecieron los “ya que”. Ya que estás en Suiza, hay que pasar por Grand San Bernard… Ya que estás en Italia, tienes que subir al Stelvio… Ya que estás en Alemania, tienes que ir al Castillo de Neustchwanstein… y se fue alargando el viaje. En principio, el plan era hacer 6000 Km., pero al final hicimos casi 1500 Km. más.

 

BILLETES

De nuevo, volvimos a usar la opción de enviar la moto en barco e ir nosotros en avión, ya que algunos debíamos apurar al máximo los días de trabajo, aunque esta vez elegimos a Fred. Olsen Express como naviera, ya que sus horarios permitían disfrutar un día más en el destino. La opción de ir con la moto en el barco sale por unos 360€ ida y vuelta, eso sí, si vas en butaca. Si escoges camarote ya se sube de precio. Embarcar la moto salió, ida y vuelta por 420€ y el avión unos 70. Para ir hasta Huelva se coge una guagua (autobús si me lees desdela península) en la Plaza de Armas de Sevilla que te lleva hasta la estación de Huelva en aproximadamente hora y cuarto (8€ más por persona). Desde ahí hasta el Puerto, no vi más opciones que el taxi. Tarda unos 20 minutos y cuesta unos 30€.

 

De este barco dependerá de que el viaje comience

 

PAPELEO

Para enviar la moto como carga, Fred. Olsen Express te pide un documento de exportación temporal de menos de 6 meses. Para sacarlo debes ir con el “billete” de la moto hasta hacienda, en la avenida marítima, con fotocopia de todos los papeles y tu DNI y te dan los papeles en dos minutos. Estos los debes enviar escaneados a la naviera.

Para enviar la moto no hace falta reservar con mucha antelación. Siempre hay algún hueco en el barco. No es lo mismo si quieres viajar como pasajero. Es verano y se llena siempre. Para subir la moto, la sube y ata un estibador. El día del embarque ya están pendientes de todo, y solo debes dejar la moto allí y dejar las llaves a un responsable.

 

 

CAPÍTULO 2 – HUELVA – ZARAGOZA

El 7 de junio llegamos a Sevilla por la tarde, y tras un corto paseo, nos dirigimos a la Plaza de Armas a coger la guagua que nos llevaría a Huelva, donde solo nos dio tiempo de cenar algo e irnos a dormir. El sábado iba a ser un día muy duro…

El plan era claro: Atravesar la Península lo más rápido posible, sin exceder los límites de velocidad, para llegar cuanto antes a los Pirineos. Estábamos tan seguros de lograrlo que reservamos el hotel y el parking en Zaragoza con antelación.

Cuando llegamos al Puerto de Huelva, sobre las 8.30 horas, ya las motos estaban en tierra, y el encargado se mostró agradecido de que nos lleváramos las monturas tan temprano y así quitarse la responsabilidad. Después de pertrecharnos con chaquetas, guantes y casco y hacernos la primera foto de la aventura, partimos.

Tan seguros estábamos de que íbamos a aguantar los más de 1000 Km. que teníamos por delante, que ni siquiera escogimos la ruta más corta. Preferimos ir por Córdoba y hacer algo de turismo por el camino. De esta manera, la primera parte de la jornada fue la más entretenida.

Después de 150 Km., llegamos a Carmona, donde hicimos la primera parada e hicimos un brunch.

La siguiente parada fue Córdoba, donde el calor peninsular ya nos daría la bienvenida y nos acompañaría todo el día, con temperaturas de entre 30 y 34 grados. Paramos para ver la Mezquita de Córdoba y el Puente Romano, y ya mirando el reloj, partimos hacia Zaragoza, sin más paradas que en las gasolineras. Un día muy muy duro y además, por una aburrida, calurosa e interminable autopista.

Llegamos de noche a Zaragoza, muy molidos aunque aliviados sabiendo que no iban a haber más etapas tan duras como estas. En total hicimos algo más de 1000 kilómetros. ¡Nada mal para comenzar!

Terminamos de cenar a las 23.30. El objetivo de acostarnos temprano para descansar bien nos iba a costar mucho cumplirlo… Pero eso te lo iré contando más adelante.

 

 

CAPÍTULO 3 – ZARAGOZA – CARCASONA

El 9 de junio nos levantamos temprano y con mucha ilusión para comenzar una etapa de, en principio, unos 470 Km. hasta Saint Jean du Falga, en Francia, atravesando los Pirineos por Andorra.

Después de un rato por autopista para salir de Zaragoza, por fin salimos a las secundarias. Carreteras perfectas de curvas rápidas… pero llenas de radares. Además, las vistas eran preciosas. Como anécdota, comentar que en una parada, me dejé el móvil en el depósito y, tras 20 Km., apareció apoyado bajo el manillar de la moto. No iba a ser la única vez que la suerte estaba de nuestra parte durante el viaje.

Tras algunas paradas para disfrutar del paisaje, llegamos a Andorra, donde la gasolina es más barata, algo que la gente sabe, ya que nunca había visto tantas gasolineras seguidas. Aprovechamos para llenar las maletas de víveres que compramos en un hipermercado y proseguimos el camino.

Tras unas cuantas curvas bajo la nieve de los Pirineos, atravesamos un túnel de peaje (sin querer, cosas del GPS) y, casi sin darnos cuenta… ¡llegamos a Francia! Solo una línea pintada en el suelo te hacía darte cuenta. Bueno, eso y el control de aduanas que atascaba el tráfico de salida.

En el mismo viaje, volvimos a tener suerte, esta vez, gracias a la honradez de algún/a conductor/a. A Jose se le cayó la mochila que tenía atada en su maleta lateral. Volvió atrás a buscarla, pero sin éxito. Tras parar un buen rato, proseguimos camino, y encontramos la mochila mucho más adelante colgando de una valla. ¡Muchas gracias si nos estás leyendo!

Después de unas cuantas horas y bastante cansados llegamos a Saint Jean du Falga… y no había nada que ver allí. La idea inicial era hacer noche y salir por la mañana a Carcasona, pero aquello era más bien un pueblo dormitorio, así que, ya que estábamos, y aún era de día, hicimos una hora más de recorrido para llegar al siguiente punto. Allí, buscamos hotel en las afueras y tras cenar, nos dispusimos a descansar hasta el día siguiente.

 

Continuará...

 
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