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Comparativa rompecuellos, Bimota Delirio DB6 1100 y MV Agusta Brutale 920

09 de Enero de 2017

Comparativa rompecuellos, Bimota Delirio DB6 1100 y MV Agusta Brutale 920

Si hay algo que los diseñadores transalpinos saben hacer, son motos atractivas. De eso no cabe duda alguna. Pocos, o ninguno de los aficionados a las motos podrán decir que no les gustan. Luego, a la hora de conducirlas, las opiniones son más variadas, pero lo que es el apartado estético, lo dominan como nadie. Y es que la pasión que imprimen al diseño de sus motos predomina sobre otros aspectos como la usabilidad para el día a día.

 

Bimota Delirio DB6 1100: Agilidad en zonas viradas, motor con mucha patada, exclusividad y carácter latino.

MV Agusta Brutale 920: Motor perfecto, chasis que se adapta a cualquier situación y sobre todo, equilibrio.

 

Buena muestra de ello son las dos protagonistas que nos ocupan en esta comparativa, con la que hemos decidido abrir el apartado de pruebas en 2017. Dos vigorosas y exclusivas naked que no dejan a nadie indiferente. Por un lado la Bimota Delirio DB6 1100 diseñada por Sergio Robbiano, diseñador de la DB6 Delirio y de la DB5, y auténtico creador de la Bucati 916, junto a Massimo Tamborini… ¡Palabras mayores! Por el otro la Brutale 920, una auténtica MV Agusta de corazón latino con estética arrebatadora e innegable personalidad.

 

A priori, la Bimota DB6 es fruto de un diseño más visceral mientras que la Brutale 920, además de exclusividad y deportividad, fue la primera apuesta de la marca italiana por abrirse al gran público. En ambos casos, la fijación de sus diseñadores por las prestaciones y el comportamiento dinámico, dejando muchas cosas en un segundo plano para conseguirlo, es algo que les delata. Prestaciones y diseño que se generan tensiones en el cuello, para el que va encima, las primeras, y para el soñador que las ve con la boca abierta, el segundo.

 

 

Latin lovers. Dos bellísimas italianas que te harán girar la cabeza…

Teníamos ganas de enfrentar a estas dos naked italianas en estado puro. Dos motos que no tienen mucho en común, excepto el país de nacimiento y la adopción de una estructura multitubular para sus chasis. Los motores no pueden ser más diferentes; 2 cilindros desmodrómicos en “L” de origen Ducati, de ahí viene el apellido “DB6” de la Bimota, y cuatro cilindros en línea para la Brutale de MV Agusta.

 

Y es que para cerrar un intenso año de pruebas -esta comparativa que hoy publicamos, la hicimos en el mes de diciembre de 2016- queríamos darnos un homenaje con dos motos que realmente nos apeteciera disfrutar durante un par de días, olvidándonos del estrés de llevar “la novedad” cuanto antes a nuestros lectores. Un auténtico regalo de Navidad que, ahora, pasadas esas fechas que nos secuestran a todos, queremos compartir con vosotros.

 

Sus diseños no son nuevos. Alrededor de una década hace que salieron de fábrica, pero su planta, incluso en parado, sigue siendo extraordinaria. De hecho, sus líneas siguen perfectamente vigentes y, sobre todo, rebosantes de personalidad, hasta en el más mínimo detalle. Nada que ver con las motos de las grandes series. Sentados, delante de cada una de ellas, podríamos pasar horas y horas mirándolas y deleitándonos con sus bellos chasis multitubulares, sus  espectaculares basculantes, las poderosas horquillas invertidas, los frenos de pinzas radiales, las sofisticas instrumentaciones, los distintos motores… como para no acabar nunca. Desde luego, nadie diseña motos como los italianos…

 

 

Bimota Delirio DB6 1100, al detalle…

La Delirio DB6 es el sexto modelo (6) sobre motor Ducati (D) que diseña Bimota (B). Tomando como base un chasis -incluido el basculante- que es un auténtico prodigio del mecanizado de aluminio y diseño multitubular de acero, se suma un motor Ducati de dos cilindros en V a 90º y 1.100cc mejorado, han dado como resultado una moto con detalles originales y auténtico lujo tecnológico.

 

La fábrica de Rimini decidió con este modelo buscar la esencia del motociclismo, sin ningún aditamento que distrajera al piloto de lo realmente importante. Y es que para disfrutar de pleno, sólo hace falta un par de ruedas, un manillar plano, un propulsor vigoroso y lleno de par debajo de ti, un airbox que emite un sonido gutural, unos escapes que producen un “delirante” sonido a bicilíndrico. Y todo ello envuelto con el mejor diseño italiano. ¿Sabes por qué te gusta tanto montar en moto?

 

El chasis, prácticamente hecho a mano, es impecable: la triple pletina inferior de la horquilla, los reposapiés, las pletinas de aluminio que unen el chasis multitubular y el basculante, el mismo basculante tubular, el protector de cadena de fibra de carbono..., cualquier detalle rezuma calidad. Hasta los soportes del radiador o de los silenciosos de escape -de extrañas formas y con salida por el colín- o el minúsculo cupolino derivabrisas, todo es impecable y con estilo. Las suspensiones están confiadas a Marzocchi, la horquilla invertida de 50mm, y el monoamortiguador, a Extreme Tech, un fabricante que trabaja para Formula1. Sólo hay que echar un vistazo a la triple pletina inferior de la horquilla para darte cuenta de que será capaz de aguantarlo todo, todo, haciendo los ajustes necesarios. Y para los frenos, pinzas radiales Brembo Serie Oro y sus discos Braking lobulados.  Lo mejor de todo, la relación peso/potencia: Cerca de 100CV para los 190 kilos, con el depósito lleno, de la ligera y delirante Bimota.

 

El motor que equipa es el bicilíndrico DS 1100 de Ducati, sobre el que la pequeña fábrica de Rimini ha trabajado puliendo conductos y piezas interiores, terminando la preparación con un sistema electrónico completamente nuevo y una admisión y un escape restrictivo para cumplir con la ley. Todo ello encaminado a conseguir una potencia y aceleración muy buenas, emanando de esos silenciosos un sonido embriagador, similar al de Ducati, pero con un toque personal que estimula más, si cabe, la adrenalina del conductor. Un desmodrómico que da lo mejor de sí mismo entre 3.500 y 9.000 rpm.

 

 

MV Agusta Brutale 920, al detalle…

Exteriormente el look de la 920 es impresionante. Es bella, compacta y con un color negro satinado dominándolo todo y resaltando la calidad de todos sus componentes. El conjunto depósito, asiento colín es limpio, sencillo y muy estilizado. El faro, de doble óptica, da paso a un puntiagudo pico que oculta tras de sí, un cuadro de instrumentos digitalizado muy completo. Destacan, así mismo, en el frontal, las entradas de aire y las tapas del radiador en el color de la carrocería. El lateral derecho queda eclipsado por la doble salida del escape y el aspecto minimalista de la llanta trasera montada en un basculante monobrazo que se erige en protagonista del lado izquierdo de la moto.

 

El nuevo motor de la 920 es un cuatro cilindros en línea con 16 válvulas radiales que cubica exactamente 921 cc y que desarrolla una potencia de 129 CV. La potencia se ha reducido respecto a sus hermanas mayores buscando un equilibrio perfecto entre potencia y manejabilidad, con una amplia curva de par y un funcionamiento pensado para que sea más fácil de utilizar aunque capaz de “aullar” a través de su doble escape hasta las 11.660 vueltas.

 

El chasis, de acero soldado a mano, ha sido optimizado buscando, de nuevo, un punto de rigidez que se pueda combinar con este nuevo estándar de la marca en cuanto a facilidad de uso. Los tarados de la espectacular horquilla invertida Marzocchi de 50mm y del monoamortiguador Sach también buscan ese equilibrio perfecto. Consecuencia directa; una moto mucho más accesible para cualquier nivel de pilotaje pero con capacidad para sacar su “garra deportiva” en cualquier momento.

 

La nueva Brutale también equipa neumáticos de última tecnología, los nuevos Pirelli Angel ST, en medidas 120/70 17 delante y 180/55 17 detrás, que han sido elogiados por su rendimiento en todo el mundo. Delante equipa un par de discos flotantes mordidos por pinzas radiales Brembo Serie Oro, otro detalle de la calidad de todos sus componentes.

 

 

Dos diseños diferentes para un mismo objetivo…

La Bimota se lleva la palma en cuanto a espectacularidad, también debido a sus colores de guerra. El chasis multitubular en rojo, incluido el basculante y los soportes de los reposapiés traseros, contrastan con la contundencia del tren delantero y el acabado oscuro de la quilla y el copolino delantero. Su bicilíndrico ruge como uno de carreras a través del escape bajo el colín.

 

La Brutale no se queda atrás, con un diseño que ha sentado cátedra. Una moto que, aun con su motor de cuatro cilindros, es pequeña y compacta, y como la Delirio, tiene un chasis multitubular y un grueso basculante monobrazo. El tetracilíndrico, con diseño de Ferrari, tiene válvulas radiales y también ruge virilmente como el de la Bimota, aunque de manera más discreta.

 

Diferencia de cilindros y arquitectura de motor…

Ambas tienen tanta personalidad, que no se parecen entre ellas ni remotamente, ni tan siquiera en el motor. El motor Desmo de la Delirio DB6 es el conocido bicilíndrico 1100 de aire y culatas de dos válvulas que mentaban las Monster 1100 Evo y que casi consigue llegar a los 100 CV, nada mal para un motor de sus características. Pero lo mejor es que entrega mucho par a medio régimen, superando los 10,5 kgm (cilindrada manda…), siempre enérgico en su respuesta, que gracias al nuevo escape y a una revisión del árbol de levas “made in Rimini”, aún lo es más.

 

La Brutale 920 dispone de dos modos de conducción (concretamente dos: Rain y Sport) así como un DTC o control de tracción, ajustable en ocho niveles, para su potente motor de cuatro cilindros. Es dócil y progresivo, sobre todo con el extraordinario  empuje en bajos, pero sigue teniendo mucho genio… y muchos CV, nada menos que 129 según anuncia el fabricante, y un par de 9,3 kgm. Un motor fantástico en todos los aspectos y que hará replantearse las ideas sobre el empuje de los “tetra” a bajas revoluciones.

 

 

Todos los caminos conducen a la excitación… Incluso en ciudad

Ese es el objetivo; deleitarnos conduciendo sobre dos ruedas. Y con cualquiera de ellas lo lograrás. Incluso en ciudad, porque con cualquiera de ellas serás objeto de atención y hasta de envidia. En los semáforos no sólo te mirarán, sino que más de uno se animará con algún comentario del tipo “qué chula”.

 

A pesar de compartir horquilla invertida y similares geometrías, la Bimota es la más ligera a la hora de los giros, pero su plácido rodar por la ciudad se ve mermado por el tacto del embrague que, aunque es mucho más suave y duradero que los anteriores “en seco”, sigue requiriendo un esfuerzo notable. La Posición de conducción en la Delirio es más cómoda de lo que cabría pensar al quedar encajonado en su asiento. Es tan estrecha que parece que tus rodillas van a chocarse. Lástima que el motor no sea un poco más “redondo” por debajo de las 3.500 rpm, a partir de ahí es elástico y empuja con fuerza y con excitante sonido.

 

A pesar de su apellido, la Brutale es más civilizada en el ámbito urbano. No gira tanto como la Bimota, seguramente por la mayor capacidad de su depósito que, aunque grande, es estrecho en las rodillas. El embrague, sin ser de los mejores para las arrancadas, supera al de la Delirio. El motor responde en seguida y sale con fuerza desde pocas vueltas. La posición es la más erguida de las dos, y un manillar más ancho y abierto, la convierte en una moto más lógica para los trayectos diarios por ciudad.

 

 

Cuando salimos a carretera abierta, sobre todo si encontramos algún tramo de buen firme, descubrimos que el tetracilíndrico es más fino y vibra menos que el bicilíndrico de origen Ducati. Las dos son igual de cómodas para hacer kilómetros sin fatiga. La Bimota sorprende porque parece más radical de lo que realmente es, y en las curvas, sobre todo a la salida de éstas, es donde podremos sacar el máximo partido a su excelente parte ciclo y poderoso motor. A pesar de llevar los manillares algo más bajos, el control sobre la rueda delantera es excelente. Nada que objetar al consistente chasis trellis, ni a la calidad de las suspensiones. Cuando le coges el truco, las curvas se trazan solas. Frenas, la entras en la curva y aceleraaaaas. Es estable y sigue la trazada, siendo muy rápida en los cambios de dirección.

 

La MV Agusta Brutale goza de un magnífico equilibrio, sobre todo después de ajustarla a tu gusto y a tu forma de pilotar, sobre todo la retención del amortiguador trasero. Al igual que en la DBS, la 920 ofrece la posibilidad de ajustar tanto horquilla como amortiguador, ya sea en precarga o en extensión. La rigidez del chasis no ofrece dudas, y el reparto de pesos está muy logrado. Con ello, la MV Agusta consigue rapidez para entrar en curva, pero al mismo tiempo una buena estabilidad. El motor está a la altura, o por encima, incluso, de la excelente parte ciclo. Su empuje es siempre contundente y, aunque no sea tan explosivo o delirante como del de la Bimota, en unos cuantos metros de constancia, la deja atrás gracias a sus 30CV de más.

 

Ambas usan Brembo Serie Oro con pinzas de anclaje radial en los discos de freno del ten delantero, y la calidad de los componentes se deja notar. En ninguna de las dos tendrás problemas a la hora de detenerte, pero encontramos mejor dosificación en la Brutale, que además cuanta con un práctico y tranquilizador control de tracción, regulable en ocho posiciones, que nos evitará algún vuelco al corazón.

 

 

Si me yo me tuviera que decidir por alguna de ellas, preguntaría, ¿no pueden ser las dos?

 

La Brutale 920 es una de esas motos atemporales. Pasarán los años y seguirás teniendo una moto excepcional. A todo aquel que “le pongan” las motos sabrá apreciar una joya de la ingeniería tan excitante y con los auténticos genes de las máquinas salidas de la fábrica de Meccanica de Verghara. Su estética es arrebatadora gracias al escape cromado con doble salida o el basculante mono brazo, por no hablar de su afiladísimo colín de espectacular diseño. Su personalidad estética es innegable así como la calidad de acabados y la utilización de bueno componentes. Además, hay dos cosas en la Brutale que juegan un papel definitivo en su  seductor comportamiento dinámico: el motor y la parte ciclo. Pocos motores de cuatro cilindros tienen ésa respuesta en bajos y medios, sin desmerecer la potencia en altas. Y es que 129 CV dan para mucho, aunque estas motos buscan más las sensaciones de aceleración que las de prestaciones puras porque la ausencia de protección frontal es un freno natural que no invita a buscar la barrera del sonido.

 

En Rimini sólo saben hacer motos para motoristas. Y nada les ha hecho cambiar su forma de hacer motos. Motos con personalidad y que han nacido para ofrecer sensaciones. De esta manera tan pasional, incluso podríamos decir que visceral, nace cada una de las Bimotas que han salido de la fábrica italiana. Esa es su forma de trabajar, y así lo hacen, sin importarles las modas o las tendencias del mercado. Y así es la Delirio DB6 1100, una moto exclusiva -sólo hay que echarle un vistazo a su cuadro de instrumentos-, con unos acabados y una estética increíble. La parte ciclo ofrece un funcionamiento exquisito gracias al acertado equilibrio de unos componentes de calidad premium. Su bicilíndrico inyecta al conjunto importantes dosis de delirante excitación para completar un conjunto que sabe conectar con la parte emocional de nuestro cerebro. No es una moto para todos los días, pero los días que la montes serán recordados como algunos de los mejores de tu vida.

 

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto.com, con la colaboración de Manuel García (dueño de la DB6), Inés Martín y Eduardo García (modelos y probadores)

 
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