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Comparativa: Honda VFR800X Crossrunner frente a Yamaha MT-09 Tracer

01 de Septiembre de 2015

Comparativa: Honda VFR800X Crossrunner frente a Yamaha MT-09 Tracer

Recorriendo caminos totalmente diferentes, tanto Honda como Yamaha han buscado el mismo destino; ofrecer una moto polivalente, de aspecto trail, aunque con una parte ciclo eminentemente asfáltica, que puedan satisfacer tanto al usuario que quiere emprender un gran viaje, como al que la use todo el día en la ciudad, pasando por el que la vaya a utilizar sólo el fin de semana para darse un alegre paseo por las carreteras de su isla.

 

Nuestra comparativa la realizamos en la Isla de Tenerife. Gracias a la cesión por parte de Aucasa (Honda) y D´Motos Las Canteras (Yamaha), sometimos tanto a la Yamaha MT-09 Tracer como a la Honda VFR800X Crossrunner a un exhaustivo test que nos llevó por autovías, carreteras secundarias, pistas de cemento e incluso varios kilómetros de pistas de tierra.

 

Si comenzamos analizando que tienen en común ambas motos, diremos que montan llantas de 17 pulgadas en ambos trenes, suspensiones con un gran recorrido y un envolvente carenado que, junto a su ancho manillar, invitan a emprender una gran aventura. En ambos casos el tracto general es muy fino, con motores que superan los 100CV, suaves y controlables, y que ofrecen un alto grado de confort en marcha. Su pantalla frontal ofrece una aceptable protección aerodinámica y la posición de conducción es suficientemente relajada para cualquier viaje que te plantees.

 

 

La Tracer de Yamaha toma como base un modelo que está siendo un enorme éxito de la firma japonesa; la naked MT-09. Una moto que en su día nos causó una excelente sensación (Ver prueba Yamaha MT-09) y sobre cuyo motor se ha hecho un excelente trabajo de “adaptación”, en términos electrónicos, a la nueva faceta aventurera de la Tracer. Con todo ello, como puedes leer en la prueba, nos encontramos ante una moto muy fácil de conducir, adaptable y una auténtica devora kilómetros. El carácter del tricilíndrico ha cambiado, para mejor, si cabe, con la adopción de los nuevos reglajes. Incluso el selector de marchas parece haber dulcificado su funcionamiento. El diseño de su frontal es verdaderamente innovador y realmente eficaz, con ese extraño cubremanos de diseño, algo exagerado a priori, y una pantalla delantera muy estudiada. Es una moto que se siente ligera, ergonómicamente muy acertada e intuitiva como la que más. Una moto fácil de conducir y que no requiere “periodo de adaptación”.

 

La Honda VFR800X Crossrunner, por su parte, reaparece totalmente renovada, sin compartir prácticamente ninguna pieza con aquella de 2011, sin demasiado éxito comercial, por cierto. Deriva de la VFR800F, una moto única por su exclusivo motor V4 Vtec, aunque incorpora cambios muy importantes que afectan más a su comportamiento, haciéndola más confortable y dinámica que su antecesora, además de mejor equipada a todos los niveles. En lugar de dos semimanillares monta un manillar más alto y ancho, y los estribos delanteros se ubican más bajos y adelantados. También su asiento tiene que ver con el incremento en la comodidad de esta versión, y las suspensiones con recorridos más largos, también son un aporte al confort, especialmente a la hora de circular sobre asfaltos rizados o al superar baches. A sus mandos tenemos una mayor libertad de movimientos y la sensación de amplitud es también superior. Es claramente más ágil en los cambios rápidos de dirección, adaptándose mejor a carreteras muy retorcidas, conduciéndose de manera más sencilla y realizando menos esfuerzos.

 

 

Los motores tienen un comportamiento bastante diferenciado. El propulsor V4 de 782 cc de la Honda ya no se siente “descafeinado" por debajo de 6.000rpm como el de la anterior versión. Cuenta con el sistema de distribución variable Hyper VTEC, que acciona solo dos válvulas por cilindro a bajo régimen, cambiando a cuatro poco después de superar las 6.000 rpm. Es un motor único, exquisito para los que lo saben paladear, y ofrece un sonido y un tacto muy especiales. El fabricante nipón declara una potencia de 106 CV a 10.250 rpm. En marcha se notan todas esas ayudas electrónicas que permiten que lo “sientas” más lleno, con el VTEC haga su trabajo, hasta que sobre las 6.000 rpm las sensaciones elevan un escalón y placer de conducción, varios.

 

El motor de la Yamaha MT-09 Tracer no necesita “distribución variable”. Equipa un tricilíndrico en línea, con tecnología “Crossplane” y con algo más de cilindrada que el de Honda. Concretamente cubica 847 cc y anuncia 115 CV de potencia máxima. Un propulsor tremendamente compacto, con los ejes triangulados y una culata con un reducido ángulo entre válvulas. Para reducir vibraciones incluye un eje de equilibrado ubicado por delante del bloque de cilindros. Su comportamiento es muy progresivo, con unas impresionantes cifras de par a bajas vueltas que consiguen unas cifras realmente excitantes, acelerando fuerte desde bajas revoluciones. Igual cuenta con menos empuje en altas que el de la versión naked, pero tiene más potencia y par donde realmente las vas a necesitar.

 

El cambio de la Honda es bastante más suave que el de la Yamaha, pero a cambio, en la Tracer tendrás que usarlo menos. En zonas de curvas verás que con la Tracer puedes enlazarlas usando tercera y cuarta, con la solvencia que ofrece su gran par a bajas revoluciones. Sin embargo en la Honda deberás bajar a segunda o tercera para conseguir una buena aceleración, usando el empuje extra del Vtec.

 

Para ver la aceleración y la recuperación de ambas, probamos las motos, a la par, en la carretera del norte TF-2. Las recuperaciones en sexta desde 80kmh a 120 kmh son mucho más rápidas en la Yamaha. En quinta y cuarta pasa lo mismo, y tenemos que bajar a tercera para que con la entrada del Vtec, los tiempos se acerquen, aunque el motor de la moto de Iwata se siente siempre más lleno de par y potencia.

 

 

Ambas motos ofrecen tecnología de vanguardia como iluminación por tecnología “Full Led”, controles de tracción, aceleradores electrónicos, ABS de última generación, y otras exquisiteces técnicas están presentes en más o menos medida en nuestras dos protagonistas. En la Crossrunner de Honda encontramos el control de tracción HSTC (Honda Selectable Torque Control), regulable en dos posiciones y desconectable a través de un pulsador en la piña izquierda. Además disponemos, como opción, de un cambio semiautomático de tipo «quick shifter» que hace todavía más agradable su utilización, redundando en la mayor de su ventaja sobre su rival: el confort de marcha. La Yamaha Tracer ofrece tres modos de motor e incluye asimismo un sistema de control de tracción desconectable desde los mandos. Además monta un acelerador electrónico «Ride By Wire» que ofrece una respuesta inmediata y un control muy preciso sobre el puño derecho, cuyo tacto es agradable a la vez que adictivo. De hecho, en las carreteras de curvas que desde la vertiente sur llegan al Teide -los moteros tinerfeños ya saben a lo que nos referimos-, explorando al máximo sus posibilidades, su respuesta es inmediata y constante, dejando ver el ADN de la marca en cada golpe de gas.

 

La parte ciclo de ambas está muy bien lograda, con reglajes muy equilibrados, en las dos motos de nuestra comparativa, aunque con componentes “más vistosos” en el caso de la Yamaha. La Honda cuenta con un menor compromiso el comportamiento de las suspensiones en conducción deportiva, pero a cambio ofrece un confort de marcha más elevado. Y no es que los componentes de las suspensiones, ni de la estructura de su chasis, sean de inferior calidad, su mayor hándicap es el peso; la Yamaha Tracer se conforma con 211 kg, bastante menos que los 244 kilos de la Honda Crossrunner, con todos los llenos en ambos casos. Pero si nuestro objetivo son los grandes viajes, ahí la Honda Crossrunner se muestra más acertada. Es más “rutera” que la Tracer, que tiene un carácter algo más agresivo. De hecho la postura de conducción, la ergonomía y los reglajes de la suspensión invitan a tomarse las cosas con más calma en la Honda que en la Yamaha, siempre más excitante.

 

 

Nuestras dos protagonistas se defienden con bastante solvencia sobre cualquier tipo de terreno, pero cada una lo hace “a su manera”. La VFR800X es un prodigio de suavidad y nobleza. El recorrido de sus suspensiones no influye en su estabilidad y precisión a la hora de acometer las trazadas, y circula con firmeza sobre asfaltos de cualquier tipo, incluidas pistas de tierra, gracias a la rigidez de su experimentado y masivo chasis doble viga de aluminio. Se conduce de forma más sencilla y relajada, protege más, cansa menos en trayectos largos y acepta mejor un uso a dúo. Además, en carreteras muy retorcidas, si te aplicas con el cambio para que “no decaiga”, es igual de divertida y ágil.

 

La Tracer es una moto realmente equilibrada. Un incontestable acierto de Yamaha. Se conduce, al igual que la Honda, como una trail asfáltica, con el cuerpo erguido y relajado, pero a diferencia de la Honda, su menor peso la convierte en una moto más ágil e intuitiva, con un tacto dinámico menos exigente. Su asiento es algo más alto que el de la Honda y su mullido es bastante firme, con generosas medidas que te permite moverte y buscar la posición más apropiada a tus necesidades. Quizá es demasiado duro si te planteas largos recorridos. En curvas muy rápidas y autopista  es más precisa, aunque igualmente más fácil de conducir y de controlar, a pesar de que con el largo recorrido de las mismas, tienes que estar un poco más atento a sus reacciones en conducción deportiva.

 

Si tuviéramos que decantarnos por una ganadora clara, sería difícil decidirnos. Más que nada porque, aparte del tema económico –más de 2.000 € de diferencia; 9.799€ la Tracer y 11.995 € la Crossrunner-, o el funcional, en la compra de tu compañera de viaje, de trabajo o de aventuras, influyen otros factores como el emocional, la empatía que sientas hacia la marca, o incluso con cuál de ellas te sientas más cómodo.

 

La Honda es más adecuada para los que tengan en mente hacer grandes viajes o utilizarla frecuentemente, a dúo, aunque esto no significa que deje a un lado esas virtudes, que las tiene y que enfatizan su carácter deportivo. La Yamaha es una moto realmente equilibrada, para todo, y su precio es demoledor. Una moto que deja en evidencia el lema de "burro grande; ande o no ande", porque la compares con la moto que la compares, la Yamaha no quedará descolocada…

 

Si quieres conocer más a fondo cada uno de los dos modelos, no dejes de leer nuestras pruebas.

 

 

Prueba Yamaha MT-09 Tracer, vete haciendo hueco en tu garaje (VER CONTENIDO DE LA PRUEBA)

Precio Yamaha MT-09  Tracer.- 9.799 euros

 

La Tracer de Yamaha utiliza como base la MT-09; una estupenda naked aunque con las limitaciones intrínsecas de su concepto. Sin protección para grandes viajes, con insuficiente capacidad de carga y con una postura más para el día a día que para grandes trayectos. Para superar estos hándicaps, la marca japonesa ha recurrido a soluciones innovadoras que se han mostrado muy eficaces.

Si lo tuyo son los grandes viajes, olvídate de modelos de motos de alta cilindrada, caros y pesados, porque ahora podemos disponer de una moto realmente completa, ajustable a tu forma de conducir y llena de sensaciones, sin tener que renunciar por ello otros caprichos. Con la Tracer, Yamaha ha demostrado que se puede hacer una moto ágil y rápida de reacciones, con las todas las ayudas electrónicas para tu seguridad, que se conduce sin esfuerzo, con un gran confort de marcha sin perder por ello el carácter deportivo de su motor, y todo ello a un precio razonable. ¡Vete haciendo hueco en tu garaje!

 

 

Prueba Honda Crossrunner 2015, suavidad V4 con potencia VTEC (VER CONTENIDO DE LA PRUEBA)

Precio Honda VFR800X Crossrunner.- 11.995 euros

 

A todas las virtudes que ya atesoraba la anterior VFR800X Crossrunner, Honda quería un toque diferente, con un carácter más deportivo, apoyándose en la exclusividad de su motor V4 con distribución variable VTEC. Y todo ello sin perder la polivalencia y la manejabilidad que hicieron de la Crossrunner una moto divertida, fácil de llevar por cualquiera, cómoda y llena de par y potencia.

Una moto que atesora esa virtud de hacerse insustituible en tu garaje porque, para cualquier uso que la vayas a dar, la Crossrunner será la moto adecuada. Una magnífica motos para pasear a dúo y a ritmo tranquilo junto a la costa, una moto para disfrutar en solitario por parajes con encanto en los que el asfalto se retuerce como los tallos de un sarmiento, o para hacer ese viaje soñado que cada día se hace más real. Pocas motos ofrecen un nivel tan alto de disfrute para el piloto. Una moto que cuanto más la disfrutas, más te engancha.

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