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Atravesando 8 países para llegar al ecuador terrestre

18 de Marzo de 2011

Atravesando 8 países para llegar al ecuador terrestre

De Ushuaia a Alaska en moto. Tercer capítulo

 

Me encuentro en Buenos Aires, el famoso Obelisto me recuerda que estoy en la capital argentina dejando lista a "Linda" para comenzar la segunda etapa del viaje. Han sido más de 20 horas entre aviones y esperas en los aeropuertos. Estoy cansado de esperar...

 

Por delante 10.000km y un total de 8 países, pero "qué países"!!!! Los más grandes de Sur América...  Norte argentino, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú y Ecuador. Si en la primera etapa el enemigo fue el viento, en esta segunda habrán dos enemigos que  serán el "Soroche" o mal de altura y el reloj que se empeñará en cortar mi libertad obligándome a rodar sin detenerme.

 

Pienso en silencio y recuerdo lo que me costó la organización de la primera etapa, fue tal el esfuerzo y dedicación que si ahora alguien quisiera agregarse al viaje y acompañarme, no se lo permitiría... Ahora no, ahora dejó de ser un viaje compartido para volverse "mi viaje"! He aprendido a estar solo, a disfrutar esa soledad, a evadirme, aprendí a evitar las sensaciones molestas de las rutas. Ahora necesito disfrutar "mi viaje"!!!!

 

En el hotel todo recogido, organizado y listo para cargar sobre Linda. Como siempre lo más importante: La organización. De España sólo me traje los respuestas que había consumido en el viaje: un intermitente roto, un espejo retrovisor,  filtro de aceite y filtro de aire. El resto fue perfecto y así que decidí ni aumentar ni disminuir la carga.

 

Mi brazo ya está perfecto después del problema de ligamentos y la pequeña fisura con la que comencé la primera etapa. Tuve que hacer mucha rehabilitación que al final dio los resultados esperados.

 

Estoy seguro que Beethoven no disfrutó tanto cuando escuchó su novena sinfonía como yo cuando pulsé el botón de arranque de Linda y comenzó a "tronar".... Música celestial, sin duda. Salir por las calles de Buenos Aires haciendo "eses" con Linda significaba mucho más que estar loco: Estaba "re-feliz" como dicen por aquí. Se me ponía la piel de gallina de solo pensar que volvía a estar en mi viaje. Era curioso verme temprano en la mañana, con un Buenos Aires vacío y sin tráfico, y yo sonriendo. Hasta la policía se quedó mirando como diciendo ¿de qué psiquiátrico se habrá escapado este?

 

Directo al transbordador que nos cruzaría el Mar de la Plata hasta Colonia, la primera ciudad uruguaya. Primera sorpresa a la llegada: la oficina de aduanas en el puerto es un coche... si si, un coche!!!! Allí tienen una máquina de escribir que apoyan en el asiento y rellenan los papeles de importación temporal, etc.  Sin palabras...

 

Uruguay... "re-lindo", otro trocito de continente americano, más parecido a Argentina que a la Latinoamérica que todos imaginamos. Las carreteras perfectas, poco tráfico y muchos autos antiguos por la carretera. Paisajes verdes, muy verdes "adornados" por centenares de vacas. Lagos por doquier y plantaciones de cereales. Parecía más un trocito de Europa que del nuevo continente.

 

Frontera Uruguay-Brasil, a unos 115km/h.
La gente es otro tipo de gente. No sé si más o menos formales, pero si muy simpáticos y amables. Jamás te sientes solo, es como si siempre hubiera un "Hola como estas?" de un desconocido. Es curioso darme cuenta que el acelerador de la moto no está gobernado por la mano derecha, está gobernado por mi estado de ánimo. Salí de aquella frontera y cuando miré al cuentakilómetros iba a más de 150... Epa!!!!! padrito!!!!!! dónde vas que te sales del continente!!!!

 

Recuerdo que "navegando" con Linda por esas carreteras alcancé a un camión. Justo cuando lo comenzaba a adelantar encendió el intermitente de la izquierda. En ese momento frenos "a tope" y aborté la maniobra. Por un momento pensé que venía otro auto o que el camión iba a maniobrar hacia la izquierda. Nada de nada.... Qué extraño, pensé. Más adelante me di cuenta que es la manera que tienen los camioneros de indicarte que los adelantes.... justamente al contrario que en Europa!!!  No gano para sustos...

 

En una recta solitaria en medio de una reserva de la biosfera, me encuentro un cartel que decía "pista de aterrizaje de emergencia, no detenerse"!!!! Confieso que la crucé con un ojo en la carretera y otro en el cielo.. "por si acaso"!!! Un asfalto casi perfecto, unas rectas interminables, pero muchos muchos camiones. Gracias a Linda para adelantarlos!  Crucé varios camiones con un cartel "vehículo superior a 30 metros".... increíble! Brasil es enorme. Por primera vez en mi vida, vi amanecer en la moto, soporté el calor del sol en las horas de al mediodía, vi como atardecía, vi ponerse el sol e irse, y rodé dos horas más en plena noche...... Este país es muy grande pero mis sueños son aún mayores... Hay muchas cosas que aprender de cada país... a modo de ejemplo, cada vez que repostaba gasolina me daba cuenta que el señor que te la pone  coloca un trapo bajo la pistola para evitar que gotee y manchar la moto.... Impresionante.

 

Ojo con los servicios ténicos... Aprovechando estar en una gran ciudad, fui al servicio técnico de Honda. Mucho uniforme, mucha chica linda, mucho "run run" pero poca "limonada"... De entrada no me querían hacer el cambio de aceite porque decían que no estaban capacitados, que ningún mecánico había hecho un curso en este modelo de moto.....  Ahora para cambiar el aceite hay que hacer un curso! Les pedí herramientas y que lo hacía yo mismo. En ese momento, apareció misteriosamente el curso de cambio de aceite... Instalaciones impecables, taller como pocos he visto en mi vida... pero digo y repito "mucha chicha, poca limonada..." Todo se iba en fachada. Vi como sacaron fotos de mi moto los propios mecánicos, estaban sorprendidos con ese modelo. Limpieza y orden increíble, proceden al cambio de aceite.

 

Camino del siguiente país, Paraguay, nos encontramos con una de las maravillas del mundo, las cataratas de Foz de Iguazú...  Impresionante es poco calificativo, hay que verlas! Frontera Paraguay-Brasil. Es un puente espectacular, no por la altura, longitud, etc. sino por el tráfico de mercancías y gente que por allí transitan a diario. Sabía que era muy peligroso. De hecho iba a enfrentar la jornada más peligrosa para mi integridad de esta segunda etapa. De sobra es conocido que en Paraguay hay mucha delincuencia y cada vez peor. Ya no son simples robos, ahora proliferan los secuestros e incluso cosas peores.

 

Después Aduanas brasileña, un tipo gordo, sudando y leyendo el periódico. Era curioso que no tenía ni idea que hacer con la moto. Tuve yo que decirle los documentos que había que rellenar, etc. Se nota que no da pie con bola!!!!! Así es Latinoamérica, la que me fascina...

 

Ahora toca el puente, el verdadero peligro. Dos carriles pero pasan 4 autos. Nadie tiene paciencia, no corren pero empujan y empujan, una y otra vez. Imposible detenerse para sacar fotos.... Las aceras de los laterales inundadas de gente, curiosamente el lado derecho todos hacia Paraguay y el lado izquierdo todos de retorno a Brasil. La gente cargando cajas en sus cabezas, las motos con bultos que sobrepasaban a los conductores en altura, un verdadero hormiguero humano. Una cosa curiosa eran los "moto-taxi", utilizaban las motos para pasar personas de un lado al otro cobrándole unos pesos. Pero lo que no se cómo describirte es la cantidad de gente, motos y autos que pasan continuamente. Mejor verlo para creerlo. Si buscase una palabra en el diccionario español para definir el puente diría "caos".

 

Pasé y aparentemente no me faltó nada. Incluso el GPS lo guarde en la bolsa. Nada al alcance de los ladrones. Al otro lado del puente, control de pasaportes sin problemas aunque con un tipo que menos ganas de trabajar tenía de todo. No me dijo ni "buenos días", ni una sola palabra... Aduanas paraguayas? eso que es? Voy a buscarlo. Otro gordo, pero gordo... haciendo nada, con un palillo limpiándose los dientes. "Qué desea?" me dice... Pero si el niño le había dicho el recado que estoy cruzando la moto y necesito documentos, como se quiere hacer el importante, vuelve a preguntarlo. "Sólo quiero cruzar mi moto". "No se preocupes, cruce sin problemas, no hace falta papeles y si le dicen algo, que me llamen...." Esto es América muchachos!!!!!!! Iba a cruzar una moto que podía ser robada, rentada, etc. y ni la matrícula le miró......

 

Ya sonaba Linda en territorio paraguayo.
Kilómetro tras kilómetro iba avanzando por una carretera perfectamente asfaltada y muy recta. De pronto, lo esperado... Un tipo vestido de policía indicándome que pare. Ya son famosos esos policías que lo único que quieren es que les paguen para poder continuar. Pero conmigo las llevaban claras...  Por suerte en esos países las motos no pagan peajes, por ello habilitan un pasillo lateral para el paso de las motos. A veces son tan estrechos que no puedo pasar con Linda y sus maletas.

 

Continúa la carretera y llegamos a Asunción, la capital de Paraguay. Caos en su máximo esplendor. Rápidamente paro a un muchacho en una pequeña moto y le pido que me lleve  hacia el puente de la Concordia, frontera con Argentina. Volamos por aquella ciudad, era la única manera de cruzarla seguro. Una buena propina y vuelvo a Argentina, como andar por casa. Una sensación de tranquilidad muy extraña.

 

Ahora nos enfrentamos al NOA (territorios Nord-oeste argentinos). Si en el sur los enemigos son el viento y la escases de gasolina, en el norte son los bloqueos de carretera provocados por revueltas populares. Justo en la mitad de esta ruta, una fila de camiones… ¡NO ME LO PODIA CREER! Chaqueta al hombro y a caminar.... unos 300 metros nos separaban del corte. Unos 50 indígenas, pero no por ser indígenas son diferentes, para nada. Visten igual que nosotros, hablan perfectamente castellano y lo único que nos diferencia es el color de su piel, mucho más bronceado. Una sonrisa, un "buenos días" y pregunto por la persona que dirige todo esto. Me voy hacia él.

 

Le saludo dándole la mano y comienzo una charla amena y tranquila. Al principio lo sentía desconfiado, pero poco a poco fui ganándome su confianza. Saco fotos y videos, y me entero de lo que piden, del verdadero motivo de los cortes, cosa que ni los policías saben. Yo les di todo el apoyo que podía, incluso les sugerí algunas ideas como sacar a la prensa este problema y me contaron que jamás un periódico argentino sacará la noticia por miedo a las repercusiones políticas... Me despedí de ellos, me autorizaron a cruzar y fui a por la moto. En ese momento se me acerca el "jefecito" de la policía y con sonrisa sarcástica me dice "viste que no te dejaron cruzar?"... yo también sonreí y le dije "Que no me dejaron? Arrancando a Linda y sin despedirme salí dirección a la manifestación. Me abrieron el bloqueo y cuando lo crucé paré... algo de mí me decía que no estaba bien, que tenía que apoyar a esa gente tan indefensa. Me bajé de la moto, me quité la chaqueta y les dije "Amigos, yo soy solidario con ustedes...."

 

Siguiente destino el sur de Bolivia....
Es curioso que hablo de países como si de ciudades vecinas se tratara. He pedido el respeto a la distancia y al tiempo... Hablar de naturaleza, de gente linda, de buena comida, de bellezas que te dejan sin respiración... esa es Bolivia. Cruzar la frontera a ese país es muy fácil, solo me hicieron unas preguntas sobre la gripe A ya que fue en ese entonces cuando estaba "de moda". Carreteras impresionantes, llenas de curvas, entre montañas, con un paisaje espectacular, una selva que deja sin palabras. Ríos, lagos... un sueño. Olor a verde.. Alguna vez un color tuvo olor???? Esa es BOLIVIA.

 

Gente andando en solitario por las orillas de las carreteras, campesinos armados con sus machetes de trabajo. Vacas, muchas vacas en medio de la calzada, pastores trasladando sus rebaños. No es fácil desviar a Linda de tantos "postres" que han dejado las vacas en la carretera, y cuando no te puedes desviar, la rueda delantera se encarga de "adornar" tus botas y pantalones... Así es Bolivia, así es lo auténtico...

 

Regresamos a Argentina para seguir nuestra ruta hacia Chile. Será la tercera vez que pisamos territorio argentino. En la ciudad de Jujuy, en el NOA, conocemos a un grandísimo mecánico, Miguel Liendo, donde hacemos otro servicio a Linda. Una breve pausa en nuestra etapa. Aprovechamos para entrenarnos con la altura. Miguel se encarga de irme subiendo a alturas progresivas... 2000 metros sobre el nivel del mar, luego 2800. Parece que lo soporto. Los paisajes de esa parte del país son espectaculares. Totalmente desérticos, con unos coloridos rojizos que te dejan sin palabras. Nada de vegetación y las carreteras son curvas, no existen las rectas…

 

Llego el día de la prueba más dura del viaje, hoy llegaremos casi a los 5000 metros de altitud y en solitario: Paso de Jama. Muchos autos y motos se paran y se niegan a volver a arrancar, muchos se tienen que dar la vuelta porque no tienen fuerza para subir. Ahora era la prueba de Linda, sin ninguna duda el peor sufrimiento de esta etapa. Me quitaba el sueño, lo reconozco, sólo pensar que podía fallar me aterraba. Qué hago si Linda se rinde?. No, no puede ser, no me he portado tan mal con ella como para que me deje tirado. La he cuidado con mucho cariño, jamás he pedido más de ella que lo que ha podido darme. Los mejores aceites, el mejor servicio y siempre todo mi corazón...

 

Linda no me puede fallar... Arrancamos y nos vamos... Apenas las 6am. Desde la salida de la ciudad comienza la pendiente, no muy pronunciada pero larguísima. Cuarta y quinta velocidad, Linda "navega” sin problemas. No puedo quitar la preocupación de mi cabeza. Paisajes extraordinarios que hacen detenerme una y otra vez. Lástima que no tenga mucho tiempo para contemplarlos. Se irán en la retina de mis ojos... De pronto me vi envuelto en un puerto de montaña con unas curvas como no podía imaginar incluso contemplándolas en primera fila.... El GPS se volvía loco, los giros eran de segunda velocidad, la pendiente súper pronunciada y el altímetro pasaba los 3000 metros de altitud. Pudimos repostar combustible a los 4000m. Allí la gente se le nota su rostro quemado del frío invernal. Tuvimos suerte Linda y yo, hacía un día espléndido. Según navegaba con Linda, me sentía lento de reflejos, algo así como si estuviera borracho. Ya había pasado los 4000 y el soroche me estaba avisando con los primeros síntomas.  Otra parada, no podía creer que ya estaba en los 4797 m de altitud, MIL METROS POR ARRIBA DEL TEIDE, LA MONTAÑA MAS ALTA DE ESPAÑA!!!!!

 

La altitud más alta que estuve con Linda fueron 4844 m sobre el nivel del mar.... casi nada!!!!!! El sistema electrónico de admisión de Linda funcionó a la perfección. Pasé todas esas planicies y pequeñas pendientes en cuarta y quinta velocidad. La moto jamás hizo un amago de poca fuerza o de trabajar mal. Aquí se ve el mundo desde el cielo.... extraña frase que se me ocurrió. A lo largo de mi vida he cruzado varios desiertos. Pero lo que hoy me tenía guardado la ruta fue una de las experiencias más bonitas.

 

Desde que comencé a organizar el viaje, soñaba con cruzar un salar.  Así que tuve que dirigir mi sueño a "Salinas Grandes" en Argentina. Lo único que me llevaba hasta ese lugar era recorrer con las ruedas de Linda la superficie. No puedo explicar con palabras mis sentimientos al contemplar la gran "mancha" blanca del desierto de sal. Viajando con Linda, a lo lejos pude ver en una llanura un resplandor extraño. El GPS me indicaba que ya estábamos cerca y no paraba de otear el horizonte en busca del desierto. Hice varias paradas para contemplar una inmensa llanura que se perdía en el horizonte, era una llanura blanca, era la llanura de sal. Por fin mis ojitos podían verla. Detuve a Linda, me quité el casco, no me preguntes por la altitud, el frio o la humedad, no tengo idea, estaba simplemente disfrutando de uno de los momentos más emotivos del viaje. Voy a cruzarlo, voy a cruzarlo, voy a cruzarlo gritaba.... Tenía tantas ganas de tener a alguien a mi lado para compartir ese momento... Si no recuerdo mal, era la primera vez que eché de menos compañía...

 

En pocos minutos mis ojos estaban abiertos como platos y mi expresión era espectacular. Sin darme cuenta me encontraba en una carretera perfectamente asfaltada que cruzaba por enmedio del gran desierto de sal... No podía creerlo. Y mira que vi fotos en internet, mira que vi incluso videos, pero verlo en vivo es tan diferente, no hay palabras para describirlo. Cuando baje del asfalto a la sal iba con muchísima cautela. No tenía idea que me iba a encontrar, como iba a rodar Linda, no sabía si era peligroso, difícil, no tenía ni idea de nada. En pocos segundos me di cuenta que es igual que andar por asfalto. Parecía un niño con zapatos nuevos!!! Jajajajaj Comencé a corretear por todo el salar, de un lado para otro, sin parar, sin rumbo fijo, simplemente disfrutando de esa nueva sensación.

 

La meta de ese día, San Pedro de Atacama (Chile).  Es una ciudad muy chiquita, de casas muy rústicas y que vive exclusivamente del turismo. Todo son tiendecitas y oficinas para contratar excursiones turísticas. Las calles son totalmente de tierra. Si, lees bien, son de tierra con lo que podrás imaginar las tiendas de ropa los sacrificios que tienen que hacer cuando pasan los autos y levantan tremenda polvareda. El frio en las noches es insoportable y el calor en el día insufrible.  Salí con -6º y al medio día tenía +38º. Una variación de 44 grados en unas cinco horas! En el primer kilómetro alejándonos de San Pedro ya estamos en medio de ese gigante. Los paisajes son desoladores, inmensos, las formaciones rocosas erosionadas por las inclemencias de las variaciones térmicas. Sus colores marrón, gris y crema, difuminados sobre las llanuras lo hacen realmente bello.

 

No puedo evitarlo, Atacama me gusta! Atravesé el desierto por el medio. (Ojo, por carreteras asfaltadas). Entre que me retrasé en la salida de San Pedro, y que en la ruta me encontré con un brasileño un poco desorientado, el tiempo se me paso volando.


Muy poco tráfico, algún camión y muy pocos autos eran mi compañía. Todos me miraban como sorprendidos de un tipo con una moto de patente extranjera y abrigado hasta el cuello. Intenté subir la pantalla del casco y el frontal, el calor directo no me dejaba respirar. Abrí la cazadora para que me entrara aire, peor que peor. No había forma. Así que abrigado hasta el cuello y a pleno sol. Ahora tocaba ejercitar la mente para olvidar el agobio de tanto calor. Muchas veces estuve tentado a quitarme la cazadora pero el pensar en una posible caida y lastimarme me hacía olvidar la idea.

 

Siguiente jornada, penúltimo país de esta etapa: Perú.
Cruzar desde Chile a Perú es toda una odisea, es sin duda la frontera más complicada de las que había cruzado hasta el momento. Debido a su horario de apertura las colas son interminables. Nadie guarda respeto por nada e intentan colarse por todas partes. Ahí ya me tenían de mal humor y llamando la atención al que pillaba infraganti. Lo único bueno es que ante mis enfados nadie se atrevía a reclamarme, tan solo bajaban la cabeza y se echaban atrás como niños malos...

 

No me imaginaba como manejaban los peruanos. Nadie te respeta, los adelantamientos no te tienen en cuenta. Si vienen adelantando y apareces en moto, te dan las luces y no frenan, terminan su maniobra de adelantamiento y tu a la cuneta. En unas cinco ocasiones tuve que detenerme en la cuneta para evitar chocar de frente con algun salvaje en auto o camión. Sinceramente les da igual que les pites, les grites o los mandes al quinto pino. Los peruanos manejando son así y no hay quien los cambie.

 

El desierto parecía un fantasma tras de mí. Donde quiera que mirara allí estaba castigándome con su calor. La sombra de Linda me acompañaba como fiel escudera. Ahora no eramos dos, ahora éramos tres: Linda, su sombra y yo. La basura en su márgen estropeaba todo el paisaje. En varias ocasiones intenté detenerme para sacar alguna foto, pero era tanta la suciedad y abandono que arruinaría la foto, así que continué el camino. Ver para creer... Contínuos puertos de montaña que ponían a prueba la resistencia de Linda. Bajadas espectaculares que nos hacían huir despavoridos por miedo a los camiones sin frenos. No había un solo camión que no tuviera olor a frenos recalentados, ese típico olor de los ferodos. Ya me veía "planchado" por algún camión en medio de alguna pendiente…

 

Pronto llegarían las rectas hacia Nazca, y con ellas la arena y las dunas vivas. Son unas dunas que por el empuje del viento se van rodando y ocupan la carretera. Las llaman las zonas de arenamientos. Sorprendente y peligrosísimo!  Tras esta recta de unos 200 metros nunca imaginé lo que me iba a encontrar. Toda la carretera estaba llena de dunas, sólo había un carril por donde se circulaba dificultosamente. Los autos y camiones se turnaban para cruzar, una vez de un lado y otra del otro. La moto patinaba como en el París-Dakar. Una experiencia primero preocupante pero luego muy divertida. Lástima que por el viento no pude detener la moto para tomar fotos. No me preocupaba en absoluto caerme ya que iba a 5km/h, en primera y con los pies por los lados. Estoy seguro que en caso de caerme me ayudarían a levantarme por el propio interés del resto de los conductores, ya que si no cruzaba yo, no podían cruzar ellos!

 

Continúo la ruta hacia el norte... Ica, Lima, Chimbote... Arena y más arena... polvo y como nuevo fenómeno la polución. Al cruzar Lima, la chaqueta de la moto quedo color gris oscuro de la cantidad de polución que tiene esa ciudad. Otra cosa que me llamó mucho la atención es los vertederos de basura que hay en las vías principales a la salida de las ciudades. Un olor insoportable, muchas aves comiendo de los desperdicios y palas mecánicas dando vuelta a la basura. Paisajes horrendos para un país tan bello. Además de dichos vertederos, toda la carretera seguía llena de basura que los automobilistas han lanzado desde sus autos. Cristales, latas, papeles. Da una imagen terrible de abandono. Quizás es el país más sucio que he visitado. Pero es que no hay forma de hacer algo por dejar a Perú como se merece?. En una gasolinera, mientras repostaba me comí un helado, al terminar eché el papel a la basura. El señor de la gasolinera me dijo "usted es turista, verdad? un peruano jamás pondría el papel en la basura, lo lanzaría al suelo y continuaría su camino..."

 

La ruta y los 900 kilómetros diarios que estaba haciendo me llevaron directamente al norte. Ciudades como Trujillo, Chiclayo, Tumbes me hicieron disfrutar de las bellezas y hospitalidad peruana. Un super lavadero de motos. Dos muchachos, una manguera de agua y me cobraron algo menos de un dolar por dejarla "regularcita" nada más... Lo increible es que el negocio no es de esos chicos, es de un señor que no hacía absolutamente nada y que se queda con el 75% de lo que producían al día. Me quieren explicar cuantas motos y coches tienen que lavar para ganar lo suficiente como para subsistir…  

 

Cincuenta kilómetros más adelante, me vuelven a parar.... Exceso de velocidad! "Pero vamos a ver señor, cargada cómo va la moto, en zona de curvas, como voy a ir rápido? sería de locos...." Pasaporte, licencia, etc etc etc.... Otros veinte minutos y me deja marchar... Cien kilómetros más adelante, tercera vez que me mandan a parar en menos de hora y media. Control rutinario de documentación. "Señor, ya me han parado dos veces anteriormente y me han revisado todo, estoy en regla". "Esta es una vía preferencial y tenemos que revisar a los que circulan", me dijo. Pasporte, documentación moto, licencia y esta vez me pidio el seguro de la moto y que dijera literalmente "Peru". Como lo tenía todo en regla, me dejo partir...

 

Llegada a la frontera de Perú. Ciudad Aguas Verdes. El tráfico un desastre, el respeto no existe y la gente parada en las calles observan sospechosamente. Mucha gente pobre, muchos niños pidiendo. Todo sucio, las calles de tierra, las tiendas muy antiguas y poco surtidas... Solo con "respirar" aquel ambiente dan ganas de salir corriendo... Tramitación pasaporte y salida de la moto. No había lugar seguro para dejar a Linda, así que la técnica de siempre. Busco la policía, les cuento mi viaje, los entusiasmo y luego los dejo cuidándola...

 

Esa frontera es un puente sobre un río. Aquello es "la guerra". Gente por todas partes, el único vehículo que transitaba era mi moto. La gente miraba, observaba, hablaba bajito a mi paso. Qué era aquello? dónde me había metido? La adrenalina circulaba por mis venas, pero al mismo tiempo disfrutaba intensamente. Lástima que no podía montar la cámara de vídeo para filmar todo aquello, era muy peligroso. Previamente había desmontado toda la electrónica de Linda por miedo a que alguien me la robara. Por aquel puente transitan los autos, motos y mercancías robados en ambos países. El auto robado en Perú, lo venden en Ecuador, y al revés

 

Termino de cruzar el puente y ya estoy en Ecuador. En primer lugar aduanas Ecuador para la importación temporal de Linda. Manuel seguía cuidando de Linda pero no me fiaba ni un pelo. El tipo que me atendía en aduanas le faltaban "gasolina". Hacía tiempo que no encontraba a alguien más paciente. Preguntaba tonterías como "país de fabricación de la moto", "número máximo de ocupantes" a lo que yo contesté "25"... Si no lo llego a parar, es capaz de poner en el formulario de entrada "25 ocupantes". Le dije "pero hombre, ha visto usted alguna vez una moto con 25 ocupantes?. Seguía con sus estúpidas preguntas, la moto frente a él y me preguntaba el color... Ese muchacho tenía falta que lo sacaran un día de fiesta... verías como se despertaba!

 

Kilómetro tras kilómetro me iba alejando de Huaquillas, ciudad de la frontera ecuatoriana, y me iba olvidando del incidente.Después de leer este capítulo con las cosas que me han sucedido, reflexiono y me doy cuenta que no todas las personas están preparadas para un viaje tan especial. No es fácil enfrentarse a los fenómenos naturales como el viento, la lluvia, el frio, el calor, la altura... no es fácil enfrentarse a los problemas que te ocasionan otras personas... no es fácil subirte cada mañana en la moto para hacer más de 10 horas conduciendo, no es fácil tener la entereza para tropezar y levantarte... Si tuviera la oportunidad de volver a comenzar el viaje, lo haría? Por supuesto y sin ninguna duda, pero no lo recomiendo a nadie... Y con ello no pienses que se me fue la euforia, o que estoy arrepentido, al contrario, soy la persona más feliz del mundo cada día al ponerme la ropa para ir a rodar, la persona más orgullosa al irme a la cama despues de cientos de kilómetros. Estoy muy feliz!!!

 

Hasta el momento la suerte me ha acompañado, Linda se ha portado muy bien y hemos sido un gran equipo. Lastimosamente ahora mi querida moto tiene dos problemas mecánicos muy serios y que tengo que resolver en breve.

 

Feliz, muy feliz.... pero kilómetro a kilómetro me acercaba a la meta de esta segunda etapa del viaje. No quería pensar en ello, no quería reconocer que se estaba terminando. Lástima, haría cualquier cosa por seguir viajando...

 

Que diferente fueron los últimos días de la primera etapa. Mi brazo no aguantaba más, los dolores me llegaban al alma, no había un minuto de tregua. No podré jamás olvidar los últimos trescientos kilómetros desde Mar del Plata hasta Buenos Aires, donde ni siquiera podía apretar el embrague, tenía que poner las marchas sin él. La preparación mental fue tan grande que pude resistirlo. Muchas veces me preguntaba si no debí haber hecho el viaje 15 años antes para resistirlo mejor. Ahora puedo responder a esa pregunta: "NO”

 

Pero continuemos hablando de la entrada a Ecuador... avanzaban los kilómetros en Ecuador y me acercaba a la ciudad de Machala, mi sonrisa era aún mas grande. Meta de esta etapa. Cientos de kilómetros de plataneras, bananeras como jamás había visto. Uy si los ecuatorianos se enteraran que vivo en el lugar europeo de mayor producción de plátanos y que somos la principal competencia en el mercado de esta fruta...

 

Rodaba sonriendo, recordando las anécdotas de esta etapa, los buenos y malos momentos, las aventuras, el frio, el calor, la soledad, el paso de Jama, mis viejos amigos, mis nuevas amistades, lo que me había cuidado Linda... recordaba Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Bolivia, Peru... Recordaba las fronteras, la gripe porcina, la policía paraguaya, la policía peruana... Me sientía muy orgulloso del viaje, bendecía la hora en que se me ocurrió viajar...

 

Dos días para organizarme y casi, sin darme cuenta, ya estaba dentro del avión de regreso a casa.  En el rostro de los pasajeros puedo ver la tristeza del regreso, del final de las vacaciones, de la vuelta al trabajo... en la mía se podía "leer" una sonrisa por la ilusión de lo que había vivido y lo que me quedaba por disfrutar. Lápiz en mano, sentado en la fila 22, se me escapaba de vez en cuando alguna sonrisa cuando recordaba tantas y tantas aventuras, alguna anécdota inimaginable, alguna meta cumplida o algún sueño disfrutado. En más de 10 horas de viaje tuve tiempo para anotar las últimas historias de mi viaje, detalles que no quería se perdieran, tuve tiempo para ver varias películas, para conversar con los "vecinos" y sobre todo, para sonreir...

 

Estoy seguro que en mi vida haré cientos de viajes, pero ninguno mejor que este. Es mi viaje!!!


 

Todos los capítulos del viaje América en Moto por José Ángel Pais:

1.- Capítulo primero: Preparación del viaje. Seis meses mirando al calendario

2.- Capítulo segundo: Comienzo del viaje hacia el norte. Destino Alaska

3.- Capítulo tercero: Atravesando 8 países para llegar al ecuador terrestre

4.- Capítulo cuarto: De Machala a Santa Cruz. Segunda vuelta por Sudamérica

5.- Capítulo quinto: Una mezcla entre Quijote solitario y Colón descubridor

6.- Capítulo sexto: Recorriendo siete países de Centroamérica en moto.

7.- Capítulo séptimo: Arrastrando problemas en la moto hasta la frontera con USA

8.- Último capítulo: Al llegar a Alaska, no hay más camino hacia el norte.

 
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