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Noticia

Viaje Canarias-Los Alpes  -  Del 8 al 27 de julio de 2017  -  7.500 km de satisfacciones

 

Javier Peláez nos relata en primera persona los pormenores de un reciente viaje, con Cristina Batista y Armiche Mendoza, a los Alpes (Francia, Suiza e Italia). Un paraíso para los amantes de las curvas y los paisajes de belleza exultante. Cualquiera de las carreteras alpinas ofrece posibilidades infinitas en los recorridos más exigentes para los grandes ruteros. La proximidad con España convierte en muy accesible a este enorme sistema montañoso, además de encontrarse perfectamente dotado de infraestructuras para satisfacer las necesidades de los viajeros. Lógicamente, los meses de primavera y verano son los más indicados para recorrer los Alpes, mientras que el tiempo necesario dependerá de lo ambicioso del periplo que se plantee el motorista, pero con una semana o diez días puede ser suficiente para empaparse de este majestuoso escenario.

 

“Vamos a empezar desde el principio", nos relata a modo de introducción. El año pasado mi novia y yo (Javier) hicimos un viaje a la península y el sur de Francia con una BMW F800GS de tres semanas para probar el viajar en moto. En este primer vídeo resumen ofrecemos un resumen de los que tanto nos gustó y nos animó a cambiar de montura para disfrutar al máximo de este tipo de viajes”.

 

 

La elegida fue la KTM 1290 SuperAdventure, potencia confort y seguridad a tu servicio, decidimos ir un poco más lejos, a los míticos Alpes y Dolomitas. Al comentárselo a un amigo, que era el feliz propietario de una Bmw S1000RR, ni corto ni perezoso, vendió su RR y se compró una BMW S1000XR con más posibilidades turísticas, con manillar alto y mejor adaptada para este tipo de viajes. 

 

Empezamos los preparativos y reservas. ¡Os voy a detallar lo que a mi juicio es imprescindible para este tipo de viajes! Comenzaremos por la ropa, en pleno verano y sabiendo que vamos a tener temperaturas desde 5º a 40º C, un buen casco con “pinlock” para que no empañe la pantalla, a ser posible con visera solar escamoteable, ya que te facilita la visión al entrar en túneles o si se nubla con tocar el botón subes la visera y tienes una visión óptima. La ropa, un traje de cordura tri-capa con ventilación es la mejor opción, ya que si hace calor lo puedes dejar sin ningún forro y vas más fresco  y si hace frio cierras la ventilación y le pones las capas según la temperatura. Nosotros además llevamos el chaleco “Macna Dry” el cual lo rellenas con agua y cuando la temperatura sube de 30º C hace que te sientas más fresco… puedo decir que funciona de maravilla. Los guantes tenemos que llevar unos de verano y otros “goretex” para que en caso de lluvia no cale el agua y nos mantenga secas las manos. Las botas igual, “goretex o waterproof”, eso sí, que sean cómodas y flexibles para cuando pares puedas andar con ellas cómodamente. El equipaje de ropa ya va al gusto de cada uno o lo que te quepa en las maletas pero cuanto menos mejor.

 

Planificación de “waypoints” en el “GPS” para no dejarnos ningunas de las mejores carreteras atrás. Además de herramientas, aceite, kit repara pinchazos.

 

 

El viaje lo hicimos del 8 al 27 de julio. Fuimos en el barco de Acciona, Albayzin, que vale casi 200€ menos que su homólogo de Naviera Armas para dos personas. 

 

Día 1.- Llegamos a Cádiz a las 12.30 pm. Autopista hasta Castellón de la Plana, 800km de calor entre 36 y 41 grados, gracias al chaleco que nos refrigeraba llegamos a las 10.00 pm sólo parando a repostar y a comer. 

 

Día 2.- Nos levantamos temprano, autopistas y peajes hasta Briancon, 1000 km de calor y carreteras abarrotadas. 

 

Día 3.- Atacamos algunos puertos de montaña de los Alpes franceses, Montcenis, Col de Iseran, Petit St Bernard etc.. El viaje empieza a gustarnos, bajamos de los Alpes dirección Bergamo, hay que recoger a la artillera que llega en avión. Ella sí que sabe; sólo viene a lo mejor del viaje. En la autopista por Milán nos pilla un atasco de dos horas a 40 grados, un sufrimiento. Conseguimos llegar, una cenita y a la cama. 

 

Día 4.- Recogemos en el aeropuerto a la artillera (Cristina) y dirección Suiza. Empieza lo bueno. Autopista hasta entrar en los Alpes suizos, previo pago de 40€ por la “vignette” (viñeta), peaje para circular por las autopistas suizas durante un año. Subimos el paso de San Gottardo todo completo de adoquines y curvas cerradas, una experiencia única. El sustenpass, una carretera para disfrutar de los sentidos, y llegamos al hotel en Innerkirchen, un pueblo idílico en medio de los Alpes suizos.

 

 

Día 5.- Hoy es el día grande. Según el GPS serán 8 horas de curvas y acción, pero amanece lloviendo a cantaros, traje de lluvia al canto y a rodar con la esperanza que amaine la tormenta. Empezamos la ascensión y se complica el tiempo. A la lluvia se une la niebla densa y el frio. No vemos mas allá de 10 metros. A veces se reduce a 5 metros con la consiguiente reducción de velocidad y extremando la precaución. A pesar de todo nos cruzamos con más grupos de moteros, total que el Grimselpass, Furkapass y Oberalpass perdidos en la niebla y la lluvia. ¡Los dejaremos pendientes para otro año! Nos encaminamos al Stelvio previo paso por el Fuelapass, el cual esta húmedo pero no llueve. Empezamos a disfrutar algo, por fin el Stelvio, entramos por el norte, la cara que sale en todas las fotos, multitud de “tornantis”, pero peligrosos por los giros tan cerrados, el estado del firme y por el trafico. Llegamos a la cima y, como no, una de sus salchichas con todos los extras para almorzar. Increíble el ambiente motero y la alegría de la gente al coronarlo. Se les nota en los ojos un brillo especial, empezamos el descenso, no sin antes comprar unos souvenirs. La cara sur del Stelvio es la más divertida para rodar en moto. Paisajes increíbles que te dejarán embobado mirando a todos los lados, unido a la carretera espectacular. Llegamos a nuestro destino en Bormio, un bonito pueblo con un casco antiguo muy pintoresco y acogedor.

 

 

Día 6.- Amanece nublado pero sin amenaza de lluvia. Subimos Santa Caterina, Passo Gavia, el cual bastante peligroso por lo estrecho de la carretera y el desnivel, empezamos a ver multitud de motos y sale el sol. Subimos el Passo del Tonale y aquí ya empiezan los italianos a desmadrarse. Carretera perfecta curvas de de segunda o tercera marcha, y una multitud de motos arriba en el puerto. Estamos disfrutando como enanos. Paramos a comer en el Passo de la Mendola, para coger fuerzas para lo que viene... Los Dolomitas. Ahora ya me quedo sin palabras para describir la cantidad de motos, el ambiente, las carreteras y el paisaje. Parece que estás dentro de un sueño hecho realidad. Una postal de infinita variedad de colores. Un cielo azul te rodea junto a unas montañas majestuosas, te sientes pequeño ante tal cantidad de estímulos visuales. Quieres que no se acabe nunca este placer del que tienes la suerte de disfrutar. Las curvas se suceden una tras otra. Casi todas perfectas. Parece que las han trazado a propósito para que su único fin sea deleitarnos a lomos de nuestra moto. Atravesamos el passo Pordoi, passo Gardena, passo Sella y acabamos el día en un con una mezcla de satisfacción y cansancio.

 

 

Día 7.- Ponemos dirección Austria, pasamos por el paso Giau, hacia Cortina d Ampezzo, bajamos por un amplio valle, y al del mismo ya vemos las indicaciones del glaciar de Grossglockner. Casi 50 km de felicidad motera. Una de las carreteras m.as bonitas que hemos visitado. Empieza en un amplio valle de cascadas de más de 200 metros, con una carretera serpenteante limitada a 100k-h, que no obstante, según vimos, nadie respetaba. Poco a poco, según vamos avanzando, la cima nevada de la montaña se hace más patente, con un ansia de impaciencia por llegar. Llegas al peaje, el cual tienes que pagar para ver el majestuoso glaciar, creo que eran sobre 25€, eso sí, te llevas una pegatina de regalo, si la carretera ya era bonita ahora ya es belleza pura por todos lados. Un glaciar para deleitarte con unas vistas increíbles. Depués de comprar chocolate de recuerdo, comenzamos la bajada por el mismo trayecto hasta llegar a la localidad austriaca de Kotschach. Dar un paseo, cenar y poco más nos separaba a esas horas de la ansiada cama.

 

Día 8.- Salimos de Austria, muy a nuestro pesar, y entramos en Italia de nuevo para recorrer los Dolomitas Friulanos, Dolomitas de Belluno, llegamos al passo Rolle y descansamos en Predazzo, en medio de la naturaleza. 

 

Día 9.- Bajamos hasta el lago di Garda, entrando por el norte miras al sur y no ves el final, parece un mar. Empiezas a bordearlo, y te vas dando cuenta del nivel de vida que tienen por esa zona. Calas exclusivas para el baño, embarcaderos privados de las villas a pie de lago, y grandes coches de marcas premium. Seguimos nuestro camino hasta Sirmione, un pueblo con un castillo medieval enclavado en una península de ensueño. Nos adentramos en su interior y nos sorprende la cantidad de negocios de calidad en su interior. En su balneario de aguas termales, nos relajamos un poco después de tantos kilómetros y salimos como nuevos. Cena a la luz de la luna y volvemos al hotel muy satisfechos.

 

 

Día 10.- Abandonamos el Lago di Garda por la carretera SP9, una vía poco transitada y repleta de curvas. Entramos en el Lago di Como por el norte y descansamos en Lecco. Se acabaron los Alpes y el siguiente día habrá que comenzar el regreso.

 

Día 11.- Llevamos a la artillera de vuelta al aeropuerto. Nos deja después de una semana muy intensa. Ahora nos toca una gran ración de autopista para dejar atrás Italia. Pasamos por Mónaco a echar una ojeada, pero me parece pequeño y caótico. Lejos de esa imagen de glamour que nos enseñan por la televisión. Enfilamos la autopista de nuevo hasta llegar cerca de Nimes, a nuestro hotel, y ahí acaba nuestra agotadora jornada.

 

Día 12.- Las noticias del tiempo nos dejan un poco preocupados. Se prevén tormentas para ese día por los pirineos. Lejos de amedrentaronos, seguimos con nuestra ruta; un par de horas de autopista y salimos a las secundarias francesas. Al poco tiempo caen las primeras gotas. Nos enfundamos el mono lluvia y seguimos adelante, con lluvia intensa pero sin sobresaltos. A las dos horas entramos a España por Puigcerda y cogemos la maravillosa N-260. Subimos a Andorra a comprar, volvemos a la N-260 y nos adentramos en Port Bou. Más adelante subimos el legendario puerto de  Bonaigua. Dos puertos espectaculares y divertidísimos que nos conducen a Vielha, donde tenemos nuestro hotel esperándonos. Salimos a ver el pueblo, cenamos y a la cama que mañana tendremos emociones fuertes.

 

Día 13.- Partimos temprano, subimos el col de Artiguette, col Daspin, y enfilamos el mítico Tourmalet desde el lado este, con mucho viento. La bajada por el lado oeste es mucho más bonita que la subida. Seguimos adelante y nos impresiona por su belleza el col de Aubisque, con sus increíbles acantilados a pie de carretera. Llegamos a su cima envueltos en niebla, pero por arte de magia, al coronarlo en su lado oeste, se disipa completamente dejándonos ver toda su grandeza. Comemos allí mismo para festejar el gran día y a continuación ponemos rumbo Canfranc, donde dormiremos esa noche.

 

 

Día 14.- Un día de disfrute a nuestro aire por los pirineos navarros, una preciosidad que nadie puede perderse, y acabamos en Jaca, visitando su castillo y centro histórico.

 

Día 15.- Día de transición. Todo el trayecto por autopista hasta Valdepeñas. Llegamos cansados por el calor. Menos mal que hemos sido previsores y hemos reservado un hotel con piscina. 

 

Día 16.- Valdepeñas-Cadiz, todo por autopista, que sale el barco a las 5 de la tarde. Llegamos al muelle, comemos su chiringuito, muy recomendable, por cierto, grandes raciones a precios ajustados, mientras rememoramos cada uno de los momentos vividos a los largo de 7.500 km.

 

Datos del viaje:

Las motos, la KTM 1290 SuperAdventure y la BMW S 1000XR, no dieron el más mínimo problema. Los consumos medios, 5.7 l/100km para la austriaca y 6.3 l/100km para la alemana, algo más alegre a la hora de consumir. El presupuesto el viaje, incluyendo barco, gasolina, hoteles, peajes y comidas estuvo sobre 2.500€ para el que viajaba sólo y 3.000€ para mí, acompañado por mi pareja una parte del mismo.

 

Un viaje único. Irrepetible. Con momentos únicos, carreteras inolvidables y una gran belleza paisajística.

 

Y un último consejo: ¡Si tienes la ocasión de hacer un viaje así, no lo dudes, es invertir en felicidad!

 

Los protagonistas del viaje:

Javier Pelaez Sosa

Cristina Batista Garcia

Armiche Mendoza Martin

 
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