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Prueba Yamaha Tracer 700, más rutera, más noble y más polivalente

07 de Octubre de 2016

Prueba Yamaha Tracer 700, más rutera, más noble y más polivalente

Yamaha ha acertado de pleno con sus últimos productos de la familia MT. De hecho, en Canarias, es la marca con mayor penetración en el mercado de motos de más de 500cc. Y ahora nos toca disfrutar de la prueba de la última de sus creaciones que, aprovechando la plataforma de la MT-07, busca dar a conocer entre los motoristas más jóvenes, abducidos por las naked, las excelencias de las motos sport-touring, es decir, las trail de toda la vida.

 

Precio Yamaha Tracer 700.- 7.899 euros (Matriculada)

 

La Tracer 700 viene a cubrir el hueco que la firma de los diapasones tenía en el segmento medio de las sport-turismo, que es el que más adeptos está consiguiendo en los últimos años, gracias a su gran polivalencia y, porque no decirlo, a su orientación cada día más asfáltica. Y es que son muchos los recién llegados al mundo de las motos “grandes” con su carnet A2, o los experimentados que ya están de vuelta de todo, los que descubren en este tipo de motos, razonables y económicas, el placer de viajar y experimentar nuevas sensaciones.

 

 

¡Cuál es el secreto de una buena pizza? La base. Pues la de esta Tracer 700 era ya muy buena. Un motor bicilíndrico en paralelo de 689cc con 8 válvulas y refrigerado por líquido que usuarios de todo el mundo han catalogado como “acertado”. Sus eficientes 75CV han conseguido divertir, e incluso hasta excitar, a muchos usuarios. En concreto, a 65 de Canarias, en lo que va de año. ¿El motivo? Principalmente que es un propulsor que se adapta perfectamente a la orografía de un territorio como Canarias, en el que es más importante un buen par a bajas vueltas y una entrega de potencia predecible para conseguir una conducción plena y gratificante.

 

Respecto a los cambios con respecto a la MT-07, comenzaremos por los más evidentes. Se ha incorporado un semicarenado en la parte delantera de la moto, con doble faro frontal -aunque no es full-led como en su hermana mayor- , que viene rematado con una pequeña cúpula regulable, que se ensancha en la parte superior. Al estilo de la MT-09, los protectores de puños acogen los intermitentes. El manillar es algo más ancho y está situado en una posición más elevada. El asiento, corrido de dos plazas, ofrece un mayor confort, tanto al conductor de la moto como al pasajero que, en la Tracer, dispone de dos generosos asideros de aluminio. Su instrumentación digital muestra toda la información necesaria: Kilómetros totales y parciales, temperatura, consumos, marcha engranada y nivel de gasolina.

 

En cuanto a esos cambios más sutiles, empezaremos por el chasis que, aunque es el mismo de la MT-07, para dotarle de una mayor estabilidad, y habitabilidad para el pasajero -que también dispone de unas estriberas más relajadas para sus piernas-, se le ha montado un basculante de aluminio 5 centímetros más largo que aumenta la distancia entre ejes.  Las suspensiones, las mismas, disponen ahora de unos reglajes diferentes para aumentar la confortabilidad, sobre todo en la primera parte de su recorrido (130mm/142mm). Llantas, ruedas (120/70-17 delante y 180/60-17 detrás) y frenos (doble disco delantero ondulado de 282 milímetros con pinzas semi-monoblock de cuatro pistones y trasero de 245 milímetros con pinza de dos pistones) siguen siendo los mismos, al igual que el ABS de serie. Recordemos que la Tracer 700 es ya una moto con especificaciones Euro4.

 

 

Una vez analizados los principales cambios, nos subimos a la moto que, para esta prueba, nos cedió Flick-Moto, el distribuidor autorizado de Yamaha en la provincia de Las Palmas. Subirte en la Tracer 700 es como “regresar a casa”. Los 196 kilos declarados por el fabricante -una de las “taras” más bajas de la categoría- nos parecen menos. La posición de conducción es más erguida que en la MT-07 y más cómoda. Las manos y los pies caen de forma natural en los puños y reposapiés, con el ángulo adecuado, lo que permite hacer largos recorridos sin que ningún músculo se resienta.

 

El asiento es más confortable que el de la naked, y aunque está situado a 835mm del suelo, llegarás con soltura al suelo aunque no llegues al “metrosetenta”. Arrancamos y el bicilíndrico trasversal cobra vida con el suave ronroneo de su escape Akrapovic* (elemento no de serie montado en nuestra unidad de pruebas). El funcionamiento del motor es muy lineal en todo el régimen, ideal para no buscar sustos, y cargado de par desde muy bajas vueltas. Combinado con una caja de cambios cortita -ideal para las sinuosas carreteras de Canarias- su respuesta es inmediata y enérgica, con cierta chispa, pero sin llegar a poner en aprietos ni necesitar costosas ayudas electrónicas.

 

 

En ciudad se mueve como pez en el agua. Ayudan el motor suave, la caja de cambios corta que te permite circular en tercera o cuarta sin traqueteos, y una posición de conducción que te permite otear por encima de los coches y anticiparte a los imprevistos. El soporte de los espejos retrovisores es más largo que en la MT-07 lo que te permite ganar confianza y seguridad, sobre todo en la conducción urbana. La maneta de freno es regulable y permite ajustarla a la medida de tu mano. El manillar, más ancho que el de la MT-07 y más estrecho de lo habitual en este tipo de motos, garantiza un control absoluto sobre la dirección. Es una moto noble que pisa firme sobre el asfalto.

 

Salimos de la ciudad, sin rumbo fijo, dejándonos llevar por las apetencias de esta aventurera de media cilindrada de Yamaha. Y como la cabra tira al monte, la sometemos a la tortura de algunas de las carreteras más “rotas” de la isla. Cazadores, Pico de Las Nieves, Cruz de Tejeda y Presa de Las Niñas fueron algunos de los escenarios que nos permitió apreciar sus mejores virtudes. Un motor tan lleno de par que nos lleva a preguntarnos, ¿porqué no funcionan así todos los bicilíndricos en paralelo? Y no es sólo el par; es que estira y estira, siempre de forma limpia, suave y controlable… Una gozada.

 

La contribución de una caja de cambios “corta” en el comportamiento de una moto es determinante, sobre todo cuando entre curva y curva no hay mucho recorrido. Las suspensiones, sin necesidad de contar con los componentes más exclusivos del mercado, ofrecen un comportamiento más que digno. Con buen asfalto su comportamiento tiene un toque deportivo, más parecido al de una naked que al de una trail al uso. La precisión del tren delantero es una de sus mejores cualidades, y si a los fabricantes no les diera por poner “gomones” a motos de 75CV, la agilidad se vería mejorada.

 

 

El consumo para esta equilibrada rutera es realmente bajo. Menos de 4,5 litros cada 100km. Algo que, teniendo en cuenta los 17 litros de capacidad de su depósito -que ha crecido 3 litros respecto a la MT-07-, le confieren más de 350 kms de autonomía. El indicador de nivel de gasolina de cinco franjas, no es excesivamente preciso, pero podemos asegurarte que 350 kilómetros puedes hacer sin echarle una gota de combustible, aunque lleves un ritmo alegre.

 

La Tracer 700 es una de esas motos que te hacen preguntarte, ¿necesito más para disfrutar de mi pasión? Y casi es mejor que no te pongas a comparar precios. Su comportamiento dinámico es realmente divertido. Es manejable, fácil de llevar, se aguanta en curva y frena muy bien. Sea cual sea tu nivel de pilotaje, acabarás satisfecho. Su motor es generoso en todos los aspectos, con potencia suficiente y con el “seguro” de su controlable aceleración. Una moto que se adaptará acertadamente a cualquier uso que la des; para ir a trabajar de lunes a viernes -quien tenga la suerte de tener ese tipo de jornada laboral-, para las escapadas de fin de semana o para hacer, por fin, ese gran viaje soñado.

 

 

Yamaha ha vuelto a acertar con esta “sport-turismo” con alma aventurera y corazón inagotable...

Seguro que en los planes de la marca de los diapasones está en convertirla en referente de la categoría, y argumentos para ello no le faltan. Y para abrir más el abanico de posibles clientes, es un modelo Euro4 que se puede limitar a 48CV para el carnet de conducir A2 y así poder utilizarla también durante los “dos años de obligada condena”.

 

Una moto acertada y versátil que combina una parte ciclo muy solvente con un motor de los más generosos del mercado. Puedes conducirla durante muchos kilómetros sin tener dolores de espalda o calambres en las piernas, disfrutando de su confort, potencia y prestaciones. Al menos durante los 350 kilómetros que su autonomía te permite recorrer sin parar. Y todo ello sin necesidad de gastarte más de 8.900 euros… ¿Qué te parece la propuesta de Yamaha?

 

¡Pásate ya a probarla por la red de concesionarios oficiales Yamaha de Canarias! Hay unidades disponibles.

 

Unidad de prueba cedida por Flick-Moto, concesionario oficial Yamaha en Las Palmas

 

Casco utilizado en la prueba: NZI Symbio VER MÁS DETALLES

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

 

*Precio escape Akrapovic (homologado) montado en la unidad de pruebas: 1.361,25 euros (Para circular legalmente con este escape es necesario combinarlo con su catalizador homologado -96 euros- y pasar por la ITV con el certificado de homologación y el de montaje, para que quede reflejado en la ficha técnica de la moto).

 
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