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Prueba Yamaha Tricity, ¡Me pido el comodín de la estabilidad!

08 de Julio de 2016

Prueba Yamaha Tricity, ¡Me pido el comodín de la estabilidad!

Buscando atraer al mayor número de clientes para sus productos, las marcas están haciendo un gran esfuerzo para que dejar el coche aparcado y subirse a una moto no tenga que ir acompañado de un acto de heroicidad o de inalcanzable habilidad y para ello han aplicado nuevas tecnologías que permiten rodar a cualquiera sobre una moto sin las habituales preocupaciones. Y buscando esta estabilidad, Yamaha ha desarrollado el avance más importante de los disponibles; ha dotado al tren delantero de su Tricity de una doble rueda que hace prácticamente imposible que te caigas de tu motocicleta.

 

Precio Yamaha Tricity.- 2.999 € (Incluida promoción 700€ Dto. Julio 2016 en D´Motos, hasta agotar existencias)

Precio Yamaha Tricity ABS.- 3.499 € (Incluida promoción 700€ Dto., hasta agotar existencias)

 

Moverse por ciudades como Santa Cruz de Tenerife, en plena hora punta, puede llegar a ser algo tedioso y complicado, ya que la densidad del tráfico nos hace perder un tiempo que podríamos dedicar a otras ocupaciones más placenteras. Y para solventar este tipo de situaciones no hay nada más eficaz que una práctica scooter ciento veinticinco, teniendo en cuenta que la orografía de las islas no es la de Holanda.

 

Se trata de una scooter compacta, fácil de llevar, económica, con gran capacidad de carga y, en el caso que nos ocupa, con un plus de estabilidad gracias a la doble rueda delantera. Un vehículo urbano que ha conseguido que cada vez más usuarios del carnet B+3 dejen aparcado el coche y saquen más provecho al día, moviéndose con soltura por la ciudad.

 

 

Tres ruedas son mejor que dos, esta es la idea de los nuevos triscooter, un concepto al que se ha sumado, por primera vez, una de las grandes marcas japonesas… A poco que atendieras en clases de matemáticas, recordarás que dos puntos (dos ruedas) delimitaban una “inestable” línea, mientras que tres puntos (tres ruedas) delimitan un “estable” plano. Sobre el papel está claro, pero en una moto lo que prima son las sensaciones dinámicas; agilidad, ligereza, maniobrabilidad y comportamiento… ¿Cumplirá con estos requisitos la nueva Tricity de Yamaha?

 

Sí, la Tricity que D´Motos nos cedió para esta prueba se distingue por tener tres ruedas. Precisamente las dos del tren delantero le dan un extra en seguridad que la sitúa en otro nivel en cuanto a su seguridad en conducción, pero lo bueno del sistema de Yamaha es que no ha supuesto ni un gran aumento de peso ni de volumen, con respecto a una scooter de su segmento, y por ello tanto sus reacciones como su manejabilidad siguen siendo muy buenas.

 

La Tricity es ligera -sólo 152 kilos- y muy compacta, buscando siempre virtudes como ligereza, manejabilidad, seguridad y facilidad de conducción. En comparación con otras “triscooter” del mercado, las suspensiones delanteras de ambas ruedas son totalmente independientes y por lo tanto no se pueden bloquear, lo que obliga a poner los pies en el suelo para mantener la verticalidad al llegar al semáforo como en cualquier scooter. Pero a cambio, por la sencillez y ligereza del sistema, las sensaciones que trasmite son mucho más parecidas a las de las scooters ciudadanas, aunque ofreciendo  una mayor seguridad al inclinar y frenar gracias al apoyo de las dos ruedas.

 

 

Estéticamente la Tricity ofrece una personalidad única. Moderna, compacta, atractiva y con un aire claramente desenfadado que busca un público dinámico, joven, urbano y, por qué no decirlo, femenino. Aparte de la doble rueda delantera -signo característico de la nueva Yamaha-, en la parte delantera destaca un gran faro halógeno con doble luz led de posición que ocupa casi todo un frontal de líneas estilizadas, en consonancia con todos los carenados de la “triscooter”. El toque deportivo lo pone la pequeña cúpula ahumada. La parte trasera termina una elegante punta que viene a realzar su acertado diseño, al igual que los guardabarros de las ruedas delanteras montadas en unas elegantes llantas de aleación ligera. El piloto trasero y la luz de la matrícula también incorporan tecnología led.

 

La habitabilidad es otro de los puntos fuertes de la Tricity. El piso plano continuo, con el funcional enganche retráctil para bolsas, da mucho juego, y el espacio para las piernas en bastante amplio. Incluye un práctico gancho porta bolsas. Bajo elegante asiento, continuo pero de doble altura diferenciada para piloto y pasajero, encontramos el acceso al depósito de gasolina y un enorme hueco para un casco integral de verdad… ¡Comprobado! Los mandos son sencillos y el cuadro de instrumentos, funcional. Con todo lo necesario pero sin ser la réplica del de una nave espacial. La Tricity recibe al usuario con un mensaje de bienvenida en su panel digital, tras el cual muestra lo habitual en una moto eminentemente ciudadana; reloj, cuentakilómetros total y parcial e indicador de temperatura. Además disponemos de los testigos habituales en cualquier moto.

 

Una de las claves de este modelo se encuentra en el propulsor, que tiene un carácter alegre. Es un monocilíndrico de 4 tiempos y refrigeración líquida que entrega una potencia máxima de 11 CV a 9.000 rpm y de 10,4 Nm a 5.500 rpm de par. No es el más avanzado de la marca, de hecho sólo dispone de dos válvulas,  pero su funcionamiento es muy agradable, sobre todo en revoluciones bajas y medias, lo que le permite unas aceleraciones más que dignas. Es un propulsor usado habitualmente en modelos asiáticos pero que ahora llega a Europa. Un motor que destaca por su especial diseño en los  sistemas de admisión y escape, su cilindro de última tecnología y bajo peso, y su inyección YMJET-FI.

 

 

Aparte de su precio, uno de los aspectos más destacables y diferenciadores de este “tresruedas” es su escaso peso; poco más de 150 kilos -unos 50 menos que sus rivales directos- y nos preguntamos cómo lo ha conseguido Yamaha y sobre todo, si el sistema elegido funciona realmente. Si lo miras desde un lateral, no es diferente a cualquier scooter del mercado. Yamaha ha apostado por hacerlo lo más parecido posible a cualquier “rueda alta” del mercado; compacto, ligero y manejable. Leaning Multi Wheel (LMW), ese es el nombre del sistema empleado por los ingenieros de Iwata para imitar con la mayor naturalidad posible las inclinadas típicas de las motos de dos ruedas. Y de la forma más sencilla, a la hora de subir aceras o pasar sobre baches no hay que hacer ninguna maniobra en particular, ya que al ser suspensiones independientes trabajan sin que el conductor perciba nada.

 

El sistema esconde tras el carenado delantero una suspensión con paralelogramos que se unen a la horquilla y a la pipa de dirección del bastidor, así cuando el scooter toma una curva el sistema inclina las dos ruedas en paralelo, manteniendo invariable la distancia entre las dos ruedas delanteras. Esta solución genera una sensación muy natural, que permite inclinar el vehículo de manera tan intuitiva que es fácil olvidarse que llevamos dos ruedas delante. Además, para ganar aplomo, han montado unas horquillas telescópicas dobles, tipo cantilever, con dos barras independientes en cada rueda: la delantera se encarga de la amortiguación y la trasera hace de guía, una fórmula elaborada para aumentar la absorción y la estabilidad en bacheados. Todo esto queda optimizado al montar llantas de 14'' delante con neumáticos 90/80-14, para mayor estabilidad; y en la parte trasera trabaja un doble amortiguador que gobierna la masa del motor oscilante apoyada sobre una rueda de 110/90-12.

 

A la hora de detener la Tricity, en Yamaha también han pensado en aquellos usuarios con menos experiencia y para ello han montado sendos discos de freno de 220 mm en cada una de las ruedas delanteras, que unidos al disco trasero de 230 mm ofrecen al usuario una capacidad de frenado suficiente para detener con garantías la Tricity en cualquier situación. Y para ayudar a conseguir la mejor frenada posible ante cualquier imprevisto se la ha dotado de un sistema denominado Unified Braking System (UBS) que se activa cuando el usuario acciona la maneta izquierda y consigue distribuir la presión de frenado a las ruedas delanteras y a la trasera para conseguir un mayor equilibrio en la frenada.

 

 

Tras quitar el caballete lateral, o el central, ya que dispone de los dos, nos ponemos a los mandos de la nueva Yamaha 125cc y lo primero que viene a nuestra mente es la palabra “naturalidad”. Y es que todo en la Tricity está pensado para hacerte la vida más fácil en la ciudad, desde la postura de conducción; espalda erguida, correcta altura del asiento sobre la plataforma plana para apoyar los pies sin tener que flexionar demasiado las rodillas, espacio sobrado delante de ellas o el impensable radio de giro del manillar o los mandos, todos en su sitio adecuado.

 

Una vez en marcha, aprecias una asombrosa sensación de agilidad y aplomo. Prácticamente no notarás diferencias con una moto de dos ruedas. Las dimensiones son parecidas y la maniobrabilidad, gracias a un radio de giro inimaginable con una “tresruedas”, es muy notable. Da gusto lo fácil que puedes serpentear entre los coches detenidos ante un semáforo, donde el buen diseño de los espejos, con buena visibilidad, permite evitar los de los coches.

 

El trabajo de la suspensión delantera es excelente, no podríamos calificarlo de otra manera. Las inclinadas están a la altura de cualquier moto similar de dos ruedas y la sensación al tumbar es de absoluta normalidad, al igual que al levantarla a la menor insinuación, eso sí, la diferencia es la mayor sensación de aplomo en cualquier circunstancia. Pudimos comprobarlo en las curvas del Monte de Las Mercedes o al pasar por encima de las líneas de los pasos de cebra empapados por la lluvia en la zona de Tegueste. Inclinados y abriendo gas a propósito, sólo notábamos como deslizaba de atrás, mientras que el tren delantero permanecía inalterable.

 

Y a la hora de detenerte, vuelves a apreciar la confianza que le otorga la doble rueda delantera, y aunque aprietes sin miramientos la maneta derecha, difícil será derrapar con las ruedas delanteras. Y si usas la maneta izquierda, la que actúa sobre los tres discos, el control es absoluto aunque carezcas de la mínima experiencia. También nos ha gustado el agarre de los neumáticos Maxxis, aunque sobre las húmedas carreteras de Anaga, nos hubiera gustado probar la Tricity con unos pegajosos Michelin o Bridgestone específicos para scooters. Las suspensiones, sin ningún tipo de ajuste, absorben bien y no desfallecen ante un uso intensivo.

 

 

Como ya habíamos dicho, el motor no es el más potente de la marca de los diapasones, pero sus 11 CV cunden mucho;  empuja muy bien en la zona baja y media del cuentavueltas, con suavidad y progresión, y acelera con soltura a la salida de los semáforos. Sólo echamos en falta algo más de estirada a altas revoluciones, aunque logramos ver los 110kmh en su marcador, en condiciones favorables, y unos 75kmh en las más desfavorables, regresando de Fasnia por la autovía TF-1, en contra del viento.

 

Lo que más nos ha gustado es su adaptación a cualquier clase de asfalto, siempre inalterable ante cualquier situación como baches, líneas longitudinales, badenes, gravilla, ramas caídas, etc. Un comportamiento neutro que genera confianza y seguridad a cualquiera que se ponga a sus mandos y que supone el pasaporte definitivo para los que vienen del mundo del coche. Usuarios que si prueban la Tricity, seguro que dejarán aparcados sus coches para moverse por la ciudad.

 

Menos nos ha gustado la inclinación hacia delante del asiento del conductor, que con el paso de los kilómetros te obliga a moverte hacia atrás, y el espacio algo ajustado para el pasajero que goza sin embargo de unas buenas asideras para agarrarse y amplias estriberas retráctiles para apoyar los pies. Tampoco le vendría mal una cúpula más elevada que, sin romper su estilizada línea, protegiera algo más al piloto de las inclemencias del tiempo.

 

 

Ligera y maniobrable como ninguna otra “triscooter”, la Tricity se mueve como pez en el agua por la ciudad. Una scooter ideal para personas que busquen un vehículo económico para sus desplazamientos urbanos. El asiento es bajo, de modo que es fácil llegar al suelo y hacer maniobras a sus mandos, algo que incide directamente en que sea un vehículo sencillo de manejar. Ideal para personas con poca o nula experiencia sobre dos ruedas y que vean en “la tercera rueda” el argumento definitivo para confiar en este medio de transporte. Ideal para personas con experiencia con carné A1 que busquen un scooter de buena relación calidad/precio y con el plus de seguridad que sólo se consigue con tres ruedas… Para todos ellos, sin olvidarse de ellas, Yamaha ha creado esta Tricity.

 

En definitiva, Yamaha ha buscado ante todo “facilidad de uso y precio asequible”. En el mercado, el modelo más barato de Piaggio, el Yourban 300 LT, cuesta casi el doble, y del resto de las “triscooter”, ni hablemos. Los 2.999€ que cuesta ahora la Tricity con la promo de descuento de 700 euros, la permiten dirigirse a un mayor número de posibles clientes, incluso sin mucha experiencia, que deseen un vehículo “fácil” para circular en el tráfico urbano con agilidad y seguridad.

 

Unidad de pruebas cedida por D´Motos, distribuidor autorizado Yamaha en la provincia de Santa Cruz de Tenerife

 

Hay cuatro colores para elegir: negro (Midnight Black), rojo (Anodized Red), blanco (Competition White) y gris (Mistral Grey). También dispone de una interesante línea de accesorios, entre los que habría que destacar el portabultos trasero para montar un baúl de 39 litros, parabrisas alto, protectores de manos, asiento más cómodo con dos tapizados y respaldo, respaldo para el pasajero, puños calefactables, soporte para navegador GPS, funda y hasta chapas de aluminio para cubrir el suelo.

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

 
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