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Prueba Yamaha D’elight 125, efectiva simplicidad con aire retro

28 de Octubre de 2015

Prueba Yamaha D’elight 125, efectiva simplicidad con aire retro

Las scooter de Yamaha han sido siempre una referencia en cada uno de sus segmentos. Desde las polivalentes X-Max 125, que movilizan a muchos automovilistas que se han decantado por las ventajas de las dos ruedas, hasta el buque insignia de la marca, la T-Max. Y aunque su precio frente a la competencia no ha sido casi nunca una de sus principales virtudes, los usuarios las han preferido «a otras» por su calidad, fiabilidad y excelentes cualidades dinámicas.

 

Aún así, Yamaha ha querido terminar con ese coladero de clientes que se les escapan atraídos por el «factor precio» con la D´elight, una scooter económica que, sin embargo, no abandona la calidad ni la fiabilidad, y que ofrece un agradable estilo neo-retro.

 

La D´elight, «delicia» en español, no es una scooter con sofisticados componentes, eso es evidente si se tiene que contener el precio final, pero los que tiene, están muy bien ajustados y compensados para ofrecer un comportamiento que te sorprenderá en tus trayectos diarios por la ciudad y que, gracias a su reducido tamaño, hará mucho más fácil tu vida en la urbe.

 

 

El diseño innovador, con cierto aire «vintage», resulta muy agradable y favorecedor para una scooter con dimensiones contenidas. Los trazos redondeados protagonizan las líneas de esta Yamaha, con un faro ovalado que incorpora los intermitentes incrustados en el escudo, y una reconocible «corbata» inspirada en las populares scooter italianas de los años 60,s. El guardabarros delantero elevado y instrumentación analógica que, no obstante, contrasta con detalles como las llantas de aleación de tres palos, refuerzan esa línea neo-retro que distingue a la D´elight 125.

 

En el apartado práctico de esta cientoveinticinco, destaca la plataforma plana, gancho y hueco en el contraescudo (sin tapa), y la capacidad para un caso jet bajo un asiento con costuras que permite moverte a tu antojo y que está rematado, en la parte trasera, por dos asas a juego con la pintura del modelo, un piloto también redondo y unos laterales abombados, al más puro estilo retro. La altura de asiento se sitúa a sólo 775 mm y el pasajero dispone de estriberas plegables.

 

 

La Yamaha D´elight emplea llantas de 12 pulgadas en ambas ruedas que reciben un par de neumáticos eminentemente ciudadanos, y poco amigos del agua, por cierto, en medidas de 90/90-12, mientras que para la frenada se recurre a un disco anterior de 180 mm de diámetro y un tambor en el eje posterior, que aseguran una frenada adaptada a sus prestaciones y a sus 98 kilos.

 

Respecto al motor de esta scooter de imagen retro y ADN urbano, Yamaha se ha decantado por un compacto propulsor de cuatro tiempos, con culata de dos válvulas y 115 cc (50 x 57,9 mm) refrigerado por aire y alimentado con inyección para ofrecer un consumo mínimo que te permite, con su depósito de 4,4 litros, recorrer sin problema unos 150 kilómetros.

 

A pesar de la sobriedad de este motor que ofrece un par máximo se sitúa en los 7,7 Nm a 5.500 rpm y la potencia máxima en 7,2 CV a 7.000 rpm, se ha buscado la eficiencia de la combustión introduciendo la tecnología YMJET-FI (Yamaha Mixture Jet-Fuel Injection), que consiste en un conducto auxiliar de admisión, situado junto al principal, que proporciona un eficiente complemento a la mezcla el aire y combustible.

 

 

A los mandos de la D´elight lo primero que llama la atención es su compacto tamaño. Pequeña y juguetona. Ideal para meterse por todos los huecos de la ciudad, circulando o al aparcar. El cuadro de instrumentos rinde su tributo al diseño retro con una simplicidad pasmosa; sólo ofrece velocidad, kilómetros recorridos, nivel de gasolina, testigos luminosos de los intermitentes, luces y chivato de avería. Los retrovisores priorizan la estética sobre la efectividad, sobre todo porque quedan demasiado centrados y la visión trasera queda tapada por el cuerpo.

 

En la parte trasera del escudo, contraescudo, le llaman algunos, encontramos un tapón de gasolina con apertura remota desde la llave, un práctico gancho y, a la derecha, una práctica guantera abierta. El asiento, que también se abre desde la cerradura, ofrece bajo él un espacio para guardar el casco, siempre que no sea integral o modular. Al aparcarla, puedes escoger entre los dos caballetes, el lateral o el central.

 

Su motor es muy suave y permite avanzar a buen ritmo a la D´elight gracias a sus menos de 100 kilos. En marcha, la postura es muy cómoda y adecuada para cualquier estatura. El suelo plano te permite mover las piernas a tu antojo, y las rodillas no llegan a rozar en el escudo ni a entorpecer el giro del manillar, lo que demuestra que se puede conseguir una buena habitabilidad en un espacio reducido.

 

 

Moverte por la ciudad es un juego de niños. Las medidas de sus neumáticos favorecen la agilidad y los cambios de dirección, y las suspensiones cumplen su cometido de forma discreta, sin ningún mal gesto. La dirección está siempre bajo control gracias a la anchura de su manillar -en este punto si favorece el diseño retro- que además aumenta la confianza a la hora de trazar curvas con una estabilidad que no esperas en una scooter de este tipo. La potencia de frenada es, como ya adelantamos, suficiente para sus prestaciones, con una buena dosificación.

 

Del motor no podemos decir nada negativo, salvo que le vendrían bien más caballos. Pero este no es el objetivo de la D´elight, y de hecho, puedes circular por la ciudad al ritmo de cualquier cientoveinticinco sin el menor problema. Podrás moverte con soltura por la ciudad y será el que de manera más fácil se cuele entre los coches o aparque en espacios reducidos. Acelera de forma muy progresiva para llevarte, en circunstancias favorables, hasta 100km/h, o subir rampas como la de la TF-5 (Santa Cruz – La Laguna) a unos considerables 70 km/h con un piloto de 80 kilos.

 

 

La D´elight tiene por delante un importante reto ya que, desde las factorías asiáticas, cada día llegan al mercado más y más sencillos modelos cientoveinticinco que tienen en su precio, un importante argumento de ventas. Un desafío que Yamaha sabrá contrarrestar con productos, como esta D´elight, que ofrecen el plus de calidad y fiabilidad con el que la marca japonesa de los diapasones impregna a todos sus modelos.

 

Una práctica scooter que tiene entre sus principales argumentos la agilidad, la funcionalidad, el diseño, la facilidad de conducción y la economía de mantenimiento y adquisición, aunque sin que esta premisa degenere en un producto demasiado abaratado.

 

Moto cedida por D´Motos Las Canteras, Concesionario Oficial Yamaha en Santa Cruz de Tenerife

 

Precio Yamaha D´elight 125.- 1.949 euros (Con el regalo de 1 mes de seguro)

 

Prueba realizada por el equipo de  Canariasenmoto.com con la colaboración de Patricia Rojas

 
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