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Prueba Moto Guzzi V85, una maxitrail tan atípica como eficaz

14 de Mayo de 2019

Prueba Moto Guzzi V85, una maxitrail tan atípica como eficaz
Moto Guzzi V85
Highlights técnicos: Cilindrdada 853 cc | Peso 229 kg | Potencia 80 CV | Asiento 830 mm | Precio 10.990 €

La Moto Guzzi V85 despertó nuestro interés desde que la vimos por primera vez, como prototipo en el EICMA de Milán en 2017. El año pasado Moto Guzzi volvió a ser uno de los centros de atención del EICMA, con la presentación del modelo definitivo. Una trail con mucha personalidad, y más encanto, que se adentra en el segmento de las grandes trail, con una propuesta tan diferenciada como equilibrada.

 

Tifón Motor, el distribuidor autorizado de Moto Guzzi, y del resto de las marcas del Grupo Piaggio, para toda Canarias, puso a nuestra disposición una unidad de la nueva V85 en un elegante color gris que hace hincapié en el planteamiento racional de una trail que, aunque está concebida para un uso eminentemente asfáltico, no le hace ascos a las ocasionales salidas por pistas de tierra.

 

La grandes trail son motos que gozan de una enorme aceptación en el mercado canario. Un interesante segmento en el que la legendaria marca de Mandello di Lario pretende hacerse un hueco, recuperando parte del protagonismo con la nueva V85, un modelo con una fuerte personalidad estética, componentes y acabados de alta calidad y con un precio realmente competitivo.

 

Precio en promoción de lanzamiento: 10.599 euros (Gastos de matriculación no incluidos)

 

 

Estilo neoclásico con tecnología de vanguardia

La V85 de Moto Guzzi es una moto totalmente nueva con la que la marca italiana vuelve al segmento trail puro. Se trata de un modelo bicilíndrico de cilindrada media que luce como tarjeta de presentación, estilo y acabados de lujo. Su objetivo es honrar la historia viajera de la marca y tomar el testigo de la desaparecida Stelvio, aunque con una mirada al futuro de la marca de Mandello di Lario, a base de tecnología del siglo XXI.

 

Además del obligatorio antibloqueo de frenos (desconectable parcial o totalmente para su utilización fuera del asfalto) y control de tracción, el motorista podrá disfrutar de los diferentes parámetros que proporcionan tres modos de conducción: carretera, lluvia y campo, control de crucero, instrumentación digital con pantalla TFT, dos puertos de conexión USB y conectividad con teléfonos inteligentes, son otros detalles de la apuesta tecnológica que equipa esta trail.

 

 

Su acertada estética rinde homenaje a su estilo clásico y a las motos de raids de la marca que compitieron a principios de los ochenta, pero también con un aire muy atractivo para los usuarios de hoy en día, con doble faro delantero y guardabarros envolventes, elevado el delantero, y una pequeña cúpula sobre el faro LED para desviar los efectos del viento sobre el piloto. Se ha tenido en cuenta la ergonomía para cualquier tipo de situación que puedas encontrarte en tu viaje, incluidas las incursiones off-road, y se ha tenido como resultado una moto muy cómoda, incluido el pasajero. Ofrece la posibilidad de montar maletas laterales ancladas directamente al chasis. La instrumentación es totalmente digital y cuenta con luz diurna LED.

 

El chasis multitubular de acero es totalmente nuevo y se basa en la ligereza, racionalidad y accesibilidad, pensando siempre en su usabilidad off-road. Especial atención merece el basculante asimétrico y curvado que deja salir el escape elevado por la izquierda, mientras que el lado derecho esconde un nuevo sistema de transmisión por cardán. El monoamortiguador trasero conecta directamente el chasis con el lado derecho del basculante dejando hueco para modificar precarga e hidráulico. La V85 monta una horquilla invertida con barras de 41mm de diámetro y un basculante con un único amortiguador, con recorridos en ambos casos de 170mm. El equipo de frenos se confía a un proveedor del prestigio de Brembo, que aporta un doble disco flotante de 320mm en la rueda anterior, de 19 pulgadas, y otro de 260mm en la posterior con una medida de 17 pulgadas.

 

 

La gran novedad de la Moto Guzzi V85 es el nuevo motor, que supone el incio de una nueva era en la marca italiana. Siguiendo fielmente los cánones que han hecho legendaria a Moto Guzzi, encontramos un propulsor bicilíndrico transversal en V a 90º, con dos válvulas por cilindro, refrigeración por aire, inyección electrónica y transmisión secundaria directa por cardán. Parte de la misma plataforma que el motor V9, pero en este caso se ha procedido a un aligerado general, y se ha aumentado el diámetro de las válvulas. El sistema de lubricación es un cárter semiseco tan efectivo que han prescindido de radiador de aceite, y el cigüeñal se ha aligerado en más de un kilo, reduciendo además las vibraciones.

 

La potencia declarada por la marca es de 80CV, una cifra que supone un notable paso adelante con respecto a la base del propulsor V9. Empuja con suavidad desde bajo régimen, ofreciendo mucho par en todo momento. De hecho, ofrece 78 Nm desde las 3.500 rpm, y estira hasta las 7.500 rpm aproximadamente. La transmisión secundaria es su otra seña de identidad. El cardán, de toma directa, funciona de forma impecable, es muy suave y no tiene nada que ver con los viejos sistemas del pasado.

 

 

La Moto Guzzi V85 TT, al detalle

Los 830mm de altura de su asiento y los 229 kilos, en orden de marcha, con el depósito lleno, no son cifras descomunales que pongan en prevención a la mayoría de los posibles usuarios. No es tan alta como aparenta y el peso está centrado en la parte baja de la moto. Incluso midiendo menos de 170cms puedes adaptarte a una moto que sorprende por su compacto conjunto y por la confianza que ofrece el poder llegar al suelo con ambos pies, en la mayoría de los casos. Hay que destacar el acertado reparto de pesos que permite tener una sensación de ligereza extraordinaria. Un diseño fascinante que refleja puramente la tradición y el estilo de Moto Guzzi y que supone un punto de encuentro entre la tecnología y las características modernas para definir la entrada del fabricante italiano en el estilo neoclásico.

 

En posición de conducción, encontramos unas dimensiones que hacer de esta Guzzi posiblemente las más confortable de la gama actual del fabricante de Madello di Lario. Los mandos, las manetas, la sorprendente pantalla TFT y los remates rezuman calidad. Todo queda bien ajustado, con impecable terminación de pintura y componentes de primeras marcas. El cuadro de instrumentos es muy completo, con el aspecto de pantalla de un teléfono móvil. Con un mando en el puño derecho el conductor tiene acceso a numerosa información de parámetros del viaje y de funcionamiento de la moto y también puede efectuar numerosos ajustes. Dispone de ajuste automático de luz para adaptarse al entorno y se ve bien tanto a pleno sol como en túneles, con cambios instantáneos de luminosidad.

 

 

Su principal objetivo es conectar con el usuario amante de los grandes viajes y para ello Moto Guzzi ha creado una máquina que aúna tecnología con confort de marcha. A sus mandos se siente espaciosa, con un puesto de conducción muy cuidado y unas medidas a las que te acostumbras nada más subirte a ella. Es espaciosa, con libertad de movimientos, tanto para piloto como para pasajero. 

 

Al arrancar no encontramos ese violento movimiento hacia la derecha por acción de un cigüeñal que gira longitudinal al sentido de la marcha. Todo se limita a un suave y civilizado recordatorio de que estamos ante un motor es un bicilíndrico transversal a 90°  con gran personalidad. La respuesta al gas es progresiva. Son 80CV que empujan con suavidad desde bajo régimen, ofreciendo mucho par en todo momento. De hecho, ofrece 78 Nm desde las 3.500 rpm, y estira hasta las 7.500 rpm aproximadamente. La V85 tiene prestaciones de sobra para todo lo que  puedas imaginar. La transmisión secundaria, por cardán de toma directa, funciona de forma impecable, es muy suave y no tiene nada que ver con los viejos sistemas del pasado. La moto no se retuerce cada vez que engranas una marcha, ni subiendo ni bajando, y tampoco genera vibraciones.

 

 

Los primeros kilómetros dejan patente el acierto de su postura de conducción, con una sensación de control total, gracias a un manillar amplio y alto que, junto a los estribos y al asiento forman una triangulación perfecta, muy cómoda para el conductor. La dirección gira más de lo esperado y la respuesta conjunta del motor y embrague, suave y progresiva, permite desplazarnos a nuestras anchas en el tráfico urbano. El propulsor es silencioso y el ruido mecánico resulta mínimo, asunto realmente meritorio para un motor con distribución por varillas y balancines y refrigerado por aire. El control de crucero, desarrollado, al igual que el ABS, por Continental, supone un plus para los amantes de los grandes viajes. De serie incorpora una pequeña cúpula sujeta al chasis que alivia el viento del pecho del conductor razonablemente, pero en opción existe una cúpula más alta que protege mejor al conductor.

 

Otro punto a su favor es la posibilidad de modificar la gestión del motor gracias a los tres modos de conducción que ofrece y trabajan conjuntamente con el acelerador electrónico “ride-by-wire”. Disponemos de un modo estándar “Road”, otro para situaciones de asfalto deslizante “Rain” y uno más para los amantes de seguir disfrutando cuando acaba el asfalto, el modo “Off-Road”. Los tres modos siempre dan la máxima potencia, 80 CV, pero en modo Rain (lluvia) ofrece una respuesta más suave al acelerador –por mucho que aceleres sin miramiento, la centralita interpretará que en ese modo tiene que entregar con mayor suavidad la potencia—, y en modo Off-Road además de suavizar la respuesta, aumenta el freno motor y desconecta al ABS trasero.

 

 

Por las retorcidas carreteras de la cumbre de Gran Canaria, incluso por zonas de asfalto roto como la subida a Los Marteles, la V85 demuestra una soltura sorprendente para su talla. El motor sale limpio desde 2.000 rpm, para empujar con fuerza hasta las 5.500 rpm, zona en la que lo da todo y permite jugar entre curvas sin tener utilizar cambios de marcha. Las pistonadas del bicilíndrico cunden mucho y el acelerador sin cable aumenta la precisión sobre el asfalto. Puedes colocar la rueda en el punto exacto con un  simple golpe de gas. No sobra caballería, pero tampoco echas de menos más. 

 

El equilibrio de las suspensiones, junto a la combinación de rueda delantera de 19" (una concesión a sus limitados horizontes aventureros lejos del asfalto) y trasera de 17”, ofrece un tacto de conducción seguro y predecible, incluso en los momentos más exigentes como las curvas de gran velocidad. No es extraño ver a la V85 rascando el asfalto en algunas curvas, mientras una sonrisa maliciosa se esconde bajo el casco. Las medidas de sus neumáticos -delantero 110/80 ‐ R19” y trasero 150/70 ‐ R17”- , estrechas para lo que es habitual hoy en día, contribuyen a afianzar su agilidad sobre el asfalto.

 

El equipo de frenos, asistido por el ABS de Continental, tiene potencia suficiente, aunque el tacto al primer requerimiento de la maneta podría ser más contundente. Posiblemente se deba a la falta de ajuste en una unidad nueva porque dispone de pinzas de anclaje radial Brembo de cuatro pistones, con discos de 320 mm de diámetro delante, y 260 mm detrás, más que de sobra para las prestaciones e inercias de esta máquina.

 

 

Las salidas por lo marón son cosa aparte. La V85 no le hace ascos a la tierra. La parte ciclo aguanta lo que la echen pero los neumáticos Metzeler Tourance Next, de clara orientación asfáltica, no ofrecen lo que los 229 kilos de moto, más piloto, necesitan para soltarse el pelo cuando el firme desliza a cada golpe de gas. No obstante, con el modo “off-Road” seleccionado -que desconecta el ABS de la rueda trasera y modifica la entrega de par motor- y jugando con el preciso mando del gas, la Guzzi V85 ofrece grandes momentos de diversión, también fuera del asfalto, siempre que tus pretensiones no vayan más allá de una sencilla pista o algún amplio páramo a campo abierto.

 

Moto Guzzi ha hecho un gran esfuerzo, trabajando conjuntamente con Aprilia en los sistemas de inyección, para optimizar cada gota de combustible y fruto de este trabajo es que con el depósito de 23 litros de la V85 podemos recorrer más de 400 kilómetros, con un consumo medio que, en nuestra prueba, no superó los 5,5 l/100km sin tener miramientos con el gas.

 

La Moto Guzzi V85 es un disparo en el centro de la diana de las maxitrail viajeras. Y lo hace con sus propias armas; una personalidad arrebatadora, tecnología única en el segmento y calidad en todos los componentes. Hoy en día, que son tan frecuentes las “mildoscientos” y más, y con más de centenar y medio de caballos, una moto de 853cc y 80CV podría parece anacrónica, pero puede que sea todo lo contrario. Una moto lógica que ofrece lo suficiente para un buen número de motoristas que buscan máquinas de este estilo para viajar a ritmos tranquilos, disfrutando de la ruta y sin necesidad de mantener motores altamente exprimidos…

 

Solicita tu propia prueba en Tifón Motor, distribuidor autorizado Moto Guzzi en Canarias

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

 
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