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Prueba Vespa Elettrica, 100 kilómetros de movilidad real sin residuos

28 de Abril de 2019

Prueba Vespa Elettrica, 100 kilómetros de movilidad real sin residuos

La Vespa Elettrica es una moto actual con la mirada puesta en el futuro

 

La movilidad es uno de los grandes caballos de batalla en las grandes ciudades. No es un asunto nuevo, puesto que la búsqueda de soluciones lleva años en el debate político, organizativo y ciudadano. Los argumentos son casi siempre los mismos: cuidar de la salud de los ciudadanos y reducir la contaminación para ayudar en el objetivo anterior y lograr otras mejoras, así como facilitar el desenvolvimiento de los peatones, del transporte público y de medios de locomoción alternativos, por ejemplo, las bicicletas eléctricas, las motocicletas o los vehículos ecológicos. Se trata, en definitiva, de hacer las grandes ciudades más habitables y funcionales.

 

Precisamente pensando en estos escenarios, que más pronto que tarde llegarán a imponerse en todas las grandes urbes, Piaggio presenta su Vespa Elettrica como una alternativa no sólo en movilidad pura y dura -ya que el margen que permite es obviamente mayor que el del coche tanto en desplazamientos como en aparcamiento- sino también en cuanto a las restricciones municipales de circulación en las grandes ciudades, que son menores para estos vehículos a dos ruedas. En este sentido, una moto urbana te permitirá entrar en la ciudad cuando los coches no puedan.

 

La Vespa eléctrica marca el inicio del Grupo Piaggio en el futuro de la compañía en el mercado de los vehículos eléctricos. La Vespa Elettrica es un scooter 100% eléctrico cuya cifra de potencia (4kW) equivale, más o menos, a la potencia que puede lograr un scooter de 50cc y con motor de combustión. A nivel estético, la Vespa Elettrica no se diferencia en nada con respecto a un modelo con motor de combustión.

 

 

Ya está en Canarias, a través de Tifón Motor, el distribuidor autorizado del Grupo Piaggio en las islas, la nueva Vespa Elettrica, un modelo cuyo objetivo es satisfacer las demandas de un sector del mercado comprometido medioambientalmente y que apuesta por una movilidad cero emisiones.

 

El corazón de Vespa Elettrica es un motor capaz de entregar una potencia continua de 3.5 kW y una potencia máxima de 4 kW: valores que, combinados con un par de más de 200 Nm, proporcionan un rendimiento superior al de un scooter tradicional de 50 cc, especialmente en términos de aceleración y potencia cuesta arriba que se beneficia de la típica salida rápida de los motores eléctricos.

 

La Vespa Elettrica garantiza una autonomía máxima de hasta 100 km. La batería de litio se carga completamente en 4 horas con un voltaje de 220 V a través del sistema de carga rápida. La duración de la misma es de hasta 1.000 ciclos de carga, lo que equivale a un uso de 50.000/70.000 kilómetros. Algo así como 10 años de uso en la ciudad. Incluso después de esas 1.000 recargas, las baterías todavía mantienen el 80% de su capacidad. El acelerador electrónico Ride by Wire controla la potencia de salida del motor de Vespa Elettrica. Al presionar el botón `Riding Mode`, se puede elegir entre ECO y Power, además del modo Reverse para facilitar el manejo de Vespa Elettrica mientras se maniobra con una “marcha atrás” que está limitada a 2 km/h de velocidad.

 

 

De aquella primera Vespa que vio la luz en 1946, de la mano del ingeniero aeronáutico Corradino D`Ascanio, a la actual Vespa Elettrica, hay un mundo. Aunque la mires por dónde la mires, sigue siendo fiel a tradicional icono de la marca italiana, con sus líneas clásicas y elegantes, la Elettrica mira al futuro como alternativa a una movilidad limpia, que ya ha llegado y que está presente en todas las ciudades europeas.

 

La Vespa Elettrica no pierde su esencia urbanita y utilitaria. Es un scooter para uso diario que, con un consumo eléctrico que se contabiliza en céntimos en lugar de euros, y con la misma manejabilidad que las tradicionales scooters italianas. Detalles estéticos como las llantas y los frisos con ribete azulado, su tradicional "corbata" en un acabado especial, y los cromados de calidad en distintos componentes, marcan la talla del primer “ciclomotor” premium de la marca. Y es que elegir una Vespa como compañera de viaje en el trasiego urbano es una decisión que responde más a la búsqueda del estilo, de la sofisticación, hasta de un posicionamiento social. 

 

El equipamiento de la Vespa Elettrica incorpora una pantalla TFT de 4,3`` que contiene toda la información sobre el nivel de batería o la autonomía. La Plataforma Multimedia Vespa garantiza una conexión con el smartphone para gestionar llamadas o reproducir música a través de comandos de voz.

 

 

La más innovadora de la gama de Vespa se produce en la fábrica italiana de Pontendera y desde el primer impacto visual descubrimos el empeño del fabricante en el cuidado de hasta el más mínimo detalle. El asiento, situado a 790 mm del suelo pone la Elettrica al alcance de todas las tallas. El peso es realmente liviano, sólo 102 kg, menos incluso que su equivalente en la gama Primavera, que pesa 115 kg.

 

El motor de 48 voltios se encuentra ubicado en la rueda trasera, donde se refrigera con el propio aire que genera. Ofrece una potencia máxima de 4 kW, que traducido en CV son 5,36, cifra equivalente a un ciclomotor de 50 cc. Lo que es diferente es el par motor, nada más y nada menos que 200 Nm, lo que permite una aceleración fulgurante, ya sea en llano o subida. La batería, de 86 Ah, se ubica delante de la rueda trasera, encajada en el chasis estampado.

 

Para poder homologarse como ciclomotor, la velocidad está autolimitada a 45 km/h en el modo Power, y a 30 km/h en modo Eco, en el que también se ofrece una aceleración más progresiva y por lo tanto, estira al máximo la autonomía, calculada por el fabricante en 100 kilómetros en entorno urbano, con una distancia teórica de 80 km si se mantiene el acelerador a tope en todo momento.

 

 

Como en toda la familia de Vespa, para el chasis se recurre a la técnica de estampación de chapa de acero para crear un bastidor monocasco, que se presenta reforzado en la zona donde está ubicada la batería. Las suspensiones siguen el estándar de la marca; sistema de bieleta oscilante en el frontal y un monoamortiguador lateral trasero. Respecto a los frenos, encontramos un único disco frontal de 200 mm que está acompañado de un tambor trasero de 140 mm. La Vespa Elettrica dispone de un sistema de freno regenerativo -regulable- que permite enviar corriente a la batería en las desaceleraciones, al convertir el motor en alternador.

 

Las llantas, de 12 y 11 pulgadas, delante y detrás, respectivamente, montan neumáticos Pirelli Angel Scooter especialmente desarrollados para este modelo y con medidas 110/70 delante y 120/70 detrás. La medida de las ruedas permite que bajo el asiento, además del espacio requerido por la batería, dispongamos de un importante hueco para poder dar cabida a un casco tipo jet.

 

 

Puede que sea la eléctrica más chic del mercado, pero la Vespa Elettrica no se queda solo en apariencia; es realmente funcional. Está homologada para llevar pasajero, que dispone de estriberas y asas, aunque su espacio sobre el asiento es bastante reducido, y el puesto de conducción es lo suficientemente amplio para albergar cualquier talla de conductor sin que las rodillas vayan chocando con el escudo. Si a eso le sumamos el hueco para el casco y una toma USB junto a la llave de contacto, su capacidad práctica para el día a día sube muchos enteros.  Cuando llegas a tu destino y tienes que aparcar en una cuesta o superar algún escalón, agradeces la marcha atrás -modo reverse- aunque la Elettica sea realmente ligera.

 

Como detalle de calidad, diremos que la pantalla del cuadro de instrumentos se ajusta automáticamente a la luminosidad del entorno, con modo día y noche, y cuatro niveles de intensidad. Para ponerla en marcha sólo necesitamos girar la pequeña llave de contacto y esperar a que el aviso de “Ready” aparezca en la pantalla. A partir de ahí, girar el acelerador y ponerse en marcha de forma silenciosa y limpia. Las dos opciones de funcionamiento, Power y Eco, se pueden alternar, incluso en marcha, para adaptar la entrega de potencia a las necesidades puntuales.

 

 

Nuestro test lo hicimos callejeando por las calles de Santa Cruz de Tenerife y el carretera, llegando hasta la zona de la playa de Las Teresitas. Hicimos un total de 42 kilómetros, el 90% en el modo Power, y aún nos restaba el 53% de una batería que el equipo de Tifón Motor nos entregó completamente cargada, lo que indica que la cifa de autonomía anunciada por el fabricante es bastante real.

 

El empuje en la subidas hacia la zona de las ramblas es notable, sobre todo la salida de los semáforos, donde sorprende en arranque hasta los 30 km/h. En el modo Eco todo es más progresivo y realmente adecuado al ritmo real del tráfico urbano. En bajada, en condiciones favorables, el velocímetro supera por poco los 50 km/h y en autovía, camino de Las Teresitas, mantiene los 45 km/h anunciados sin problema, pero tampoco busques más, porque no lo hay.

 

Lo mejor de la experiencia es que todo sucede con suavidad y sin mayor ruido que el del viento en la visera del casco. No hay ruidos de funcionamiento lo que permiye apreciar, al igual que en las bicis, el ruido del rozameinto de los neumáticos con el asfalto. A la hora de detenerte, el equipo de frenos, sin ABS pero con frenada combinada, se muestra suficiente para la velocidad e inercias de la Vespa Elettrica. Al accionar cualquier maneta, el motor se convierte en alternador para devolver carga a la batería, a la vez que hace la función de freno motor.

 

 

Tal y como anunciamos en el titular, la Vespa Elettrica, con dos tés, cumple con lo que promete, lo que no es poco para tratarse de una scooter eléctrica; 100 kilómetros de movilidad urbana, limpia, silenciosa y sin residuos. El fabricante italiano ofrece justo lo que anuncia, unas prestaciones justas para moverse a diario y en solitario por la ciudad. Por lo tanto nadie podrá sentirse defraudado por una moto que se amortizará sola con el paso del tiempo.

 

Su precio, 6.480 euros (gastos de matriculación incluidos), puede parecer un precio elevado para tratarse de un ciclomotor, pero no debemos verlo así; se trata de una moto eléctrica y de un vehículo que cuenta con el sello y la identidad de una marca tan emblemática como Vespa. Además tiene la ventaja de que los gastos se reducen mucho una vez adquirido el modelo. Tras la compra, solo se tendrá que pasar por el taller para cambiar neumáticos y pastillas de freno. Su batería de ión-litio de 4,2 kWh que está garantizada para un uso de 1.000 recargas (unos 60.000 kilómetros) se carga por menos de 1 euro y nos permite circular unos 100 kilómetros. Piensa que en cualquier otra moto tendrías que multiplicar ese gasto, como poco X 2,5 en gasolina, a lo que habría que sumar unos 150 euros/año en aceites, filtros y mantenimiento adicional. 

 

Argumentos, todos ellos pragmáticos, pero además tenemos que ser consecuentes con nuestro aporte a responsabilidad medioambiental y el futuro saludable de nuestras ciudades… ¿No les parece?

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

 
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